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Hace un par de días, me he enterado de que el diccionario de la Real Academia ha admitido «almóndiga». Como no podía creer lo que leía, tuve que hacer la búsqueda de marras. Aquí lo tenéis, en toda su gloria.


Como habréis visto, no hay por ninguna parte un caveat que indique que la palabra es una incorrección como la copa de pino. Sólo hay una discreta indicación de desuso y vulgaridad.

Llegados a este punto, pensé que la Real Academia había decidido ser democrática de una vez por todas y me lancé a buscar «cocreta», pero no existe. No existe en el diccionario, pero sí existe en la vida real. Aún recuerdo con hilaridad una visita el año pasado a un restaurante de postín en el que me ofrecieron «cocretas de cangrejo». Ni que decir tiene que no he vuelto a ir.

Así que estamos en el reinado de las almóndigas pero la humilde cocreta de Encanna de Martes y 13 no ha llegado a alcanzar categoría académica. Quizá sea mejor así, porque alcanzar empaque para entrar en el diccionario actualmente significa perder empaque como palabra.

Una bisabuela mía decía «Lo sé dicil de tres maneras: endición, indición e inyección». Me parece peculiar que admitan la forma correcta y sólo una de las incorrectas. Es robarnos un poco de nuestro folklore.

P.

P.D.: sigo por aquí, pero poco. :)

Soy mujer y me molesta profundamente el uso y abuso de nuestro idioma para caracterizar un objeto o tema de manera genérica, cuando el objeto o el tema no son de fácil catalogación.

Ayer escucho en la tele, varias veces, violencia machista en referencia a la muerte de una mujer a manos de su pareja.

En la España de las grandes libertades, donde se permite el matrimonio homosexual, me resulta insultante el uso tan excluyente de la violencia que se da en el marco de una pareja. Tal y como lo dicen, con ese machismo que suena a escupitajo, parece como si el hombre fuera el único capaz de ejercer fuerza bruta, cuando en realidad el término violencia doméstica caracteriza muchísimo mejor el ámbito donde se da este tipo de violencia, y no excluye ninguna de las posibles combinaciones: hombre sobre hombre, mujer sobre mujer, hombre sobre mujer y mujer sobre hombre. Esas son todas las combinaciones posibles según nuestras leyes.

Si se sigue hablando de violencia machista, tendremos que incluir en el grupo a la gran mayoría de los asesinos más asexuados de todos: los asesinos en serie, más que nada porque suelen dedicarse a las mujeres y suelen ser hombres…

En todo esto, en realidad, tengo una teoría, como siempre. Estamos pasando de un movimiento de péndulo del extremo X al extremo Y. De una actitud desdeñosa hacia las mujeres, hemos pasado al extremo opuesto. De ahí que surjan cosas como «miembra», que me parece ridículo de todo punto. Estamos pasando de una época centrada en los hombres a una época centrada en las mujeres. Y los excesos jamás son buenos. De ahí que ser feminista, actualmente, no pase por lograr la total equiparación laboral/social de hombres y mujeres, que sería el verdadero feminismo.

No obstante, como somos mejores que nadie (donde dije mejores, quise decir «mejoras»), sale esto en un periódico:


¿No os he dicho nunca que tengo muchas ganas de ver a un hombre embarazado? ¡Ah! ¿Que no pueden? Pues va a ser que con la ley del aborto se refieren a la salud sexual y reproductiva exclusivamente de las mujeres…

Y por última vez: las personas no tenemos género; tenemos sexo.

P.

Lo del spam es insoportable. Si a ese agravio de inmiscuirse por la puerta, le añadimos el agravio lingüístico, la cosa tiene bemoles:


No intentes entenderlo si no sabes inglés: Don’t Miss This Offer. Hasta las mayúsculas remedan la caligrafía estadounidense. El guión también se las trae…

Con lo bonito que habría quedado:

No se pierda esta oferta: últimos días

Multinacional a la que no le pienso comprar nada si puedo evitarlo.

P.

Hoy vamos a aprender una nueva palabra: pírrico. Dice el diccionario:

(Del gr. Pirro, rey de Epiro).

1. adj. Dicho de un triunfo o de una victoria: Obtenidos con más daño del vencedor que del vencido.

2. adj. Conseguido con mucho trabajo o por un margen muy pequeño. Triunfo pírrico del Partido Conservador.

3. adj. De poco valor o insuficiente, especialmente en proporción al esfuerzo realizado. Recibieron una cantidad pírrica por su trabajo.

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¿Que por qué pienso que esta palabra es necesaria? Porque he visto un episodio de Boston Legal en el que hablaban de una «victoria empírica». Pensando que era un error de traducción, me pasé al audio en inglés, donde hablaban con toda tranquilidad de una «empirical victory»… La victoria era pírrica porque aunque la persona no era absuelta, ni siquiera pasaba por la cárcel.

Cero pelota a los guionistas por desconocimiento del idioma y cero pelota a los traductores que se limitaron a traducir sin notar la falta de lógica.

P.

Ayer estaba leyendo el períodico y me fijé en un banner de publicidad muy similar a este:


Y lo que leí fue «El compromiso Acojona». Quizá me traicione el subconsciente… :D

P.

Un pequeño camello barcelonés decidió recurrir a una campaña de publicidad bien planificada para intentar atraer clientela.


Literalmente, la nota dice lo siguiente:

Costo del gueno

Vendo costo de guena calidas ha chabale rollao y no venir lo menore.

Esperar al lao de la bentana de detras mi casa y en lo banco de asentarse.

no llamar la atension o no su vendo na.

podei silvar o llamarme y sargo po la bentana/me llamo XXXXX

vale 20 uros una barrita

ta bien.

planos

tituto

Costo del bueno:
Vendo costo de buena calidad a chavales enrollados, que no vengan menores.
Esperad al lado de la ventana de detrás de mi casa y en los bancos de sentarse.
No llaméis la atención o no os vendo nada.
Podéis silbar o llamarme y salgo por la ventana/Me llamo XXXXX.
Vale 20 euros una barrita. Está bien.
planos [instituto]

A pesar de las evidentes faltas de todo tipo, el marketing se le da bien. Un poco agresivo, eso sí. Tan agresivo que puso su nombre y un plano de donde vive y a estas horas anda en comisaría.

:-) P.

En una de las listas profesionales a las que estoy suscrita, se ha desatado un debate sobre la corrección a la hora de escribir mensajes. Mientras unos opinan que no es demasiado importante la forma, otros piensan que las listas son un reflejo de quiénes somos. Entre estos últimos me encuentro yo y voy a explicar por qué.

Trabajamos con el idioma y pretendemos comer de él. Me parece importante ofrecer una imagen de corrección al enviar mensajes a una lista profesional. Nunca sabes quién te lee, nunca sabes de dónde te llegará el próximo trabajo. Es importante que ese público, muchas veces silencioso, saque dos impresiones:

1. Que te molestas en consultar los diccionarios antes de lanzarte a una pregunta.

2. Que en preguntas y respuestas eres capaz de expresarte con corrección gramatical, ortográfica y léxica.

¿Es mucho pedir que la gente utilice las interrogaciones y exclamaciones de apertura (obligatorias en español)? ¿Es mucho pedir que la gente no incluya abreviaciones que no vienen al caso o que son incorrectas? ¿Es demasiado pedir que la gente se moleste en poner la tilde a las palabras acentuadas según las normas?

Esto me recuerda a una amiga que siempre se duchaba y se ponía ropa interior limpia antes de salir por la noche a tomar una copa, por si le pasaba algo y terminaba en el hospital, que los médicos la vieran limpia.

Pues esto es algo parecido. No cuesta dinero parecer un profesional en estas listas, solo cuesta un poco de esfuerzo.

P.

«Todos los contactos de este grupo están No conectados»

Microsoft dice que eso es español neutro… Espa ¿qué? Lo digo porque eso en español gramaticalmente correcto debe decirse: «Ningún contacto de este grupo está conectado» o «No hay ningún contacto conectado de este grupo». Y aparece en primera plana, en MSN.

Me dan ganas de decir aquello del «¡Jau, gran jefe! Rostro pálido no tener ni idea.»

P.

Estaba viendo hace un momento lo que ponían en televisión y no, lo malo no es esta programación llena de personajes de la prensa rosa, de una plagiaria haciendo una entrevista aburrida (Lucía, bonita, sácate las «papas» de la boca), de personas inconsecuentes y anodinas aireando sus trapos sucios (y sus sujetadores) en Gran Hermano… Lo malo de esta televisión es ver lo que han visto mis ojos en una hermosa pantalla de 25″: «El coraGe de un campeón».

Con todo el dinero de nuestros bolsillos que se gasta el ente público (que de público no tiene nada), ¿seguro que no tenían ningún corrector para esos títulos y subtítulos?

Una cosa es la contaminación del inglés (courage, garage por coraje, garaje) y otra muy diferente hacer gala de pura ignorancia… Me recuerda el vídeo de la boda de una amiga, en el que habían puesto el título en pantalla «IgResia de San…».

Un poco de cultura, por favor, que nos hace parecer «más guapos».

P.

Disponemos de un par de refranes en español que ilustran la idea de llamar a las cosas por su nombre: «Al pan pan y al vino vino» y «No tener pelos en la lengua». Ambos ilustran el comportamiento de un hablante que desea dejar claras sus intenciones o lo que expone. Yo lo veo loable: decir lo que se quiere decir en cristiano (o román paladino, que para el caso es lo mismo).

El problema surge en este mundo de corrección política que nos impone una mordaza. De repente, el vino se agua y el pan se hace integral. No es de buena educación herir los sentimientos de los que nos escuchan, pero sí parece ser de buen gusto tergiversar, recortar, manipular y, en general, cambiar el significado de lo que queremos decir.

Voy a poner un ejemplo muy inocuo: «daños colaterales». Los daños colaterales, como estamos hartos de ver en la prensa, son las víctimas inocentes de una guerra. ¡Guau! Si parece que estamos hablando de cosas…

Propongo el Premio Lady Macbeth para el inventor de la desafortunada frasecita de marras.

P.

Hace ya muchos años dejé de confiar en el corrector ortográfico de Word. Andaba con una traducción «huérfana» (sin vocabulario impuesto) y decidí emplear «pautas» en vez de «directrices». Cuando terminé, le di una vuelta con el corrector. Luego saqué una copia impresa y me senté a la mesa con mis gafas de presbita y un bolígrafo azul (hace años que no uso los bolígrafos rojos para esos menesteres; el texto parece una sangría y evoca una guerra pagana).

Cuál no sería mi sorpresa cuando descubrí que una de mis «pautas» se había convertido en «putas». Naturalmente el corrector no me había advertido de nada.

Y es que ese es el gran problema del corrector: no sabe leer. Si existen dos palabras de diccionario, aunque dentro del contexto una de ellas sea aberrante, te da la que sea por buena y no se rasca la cabeza y te indica que en ese texto no pegan las «mujeres de vida alegre» (nunca supe por qué se le llamaba vida alegre si parece bastante triste).

Así que aquí viene el consejo gratuito y de cajón de la semana: el corrector de Word sólo sirve para los errores de tecleo. No hay nada que sustituya al acto de sentarse con los papeles delante y un bolígrafo en la mano. Las gafas son opcionales.

P.

Leo un anuncio en el que solicitan un argentino (o argentina) que enseñe castellano en una ciudad europea. Creo que tanta corrección política ha confundido a mucha gente, porque por no querer hablar de español (que lo es), pedimos un argentino que enseñe castellano…

El idioma es español, aunque a mucha gente parezca darle un patatús cuando leen eso. Y dentro del español, tenemos variedades dialectales, como el castellano, el mexicano o el argentino.

Lo peor de todo no es la incorrección conceptual del anuncio, sino que lo puso una persona que se dedica a la traducción…

P.

Para los que nos dedicamos a la traducción al español, resulta gratificante la existencia de una persona como Martínez de Sousa. Sus manuales se encuentran entre los más consultados por varias razones: son claros, inteligentes y prácticos. Cuenta entre otros con un diccionario de dudas, con una ortografía y con un manual de estilo, en los que encontrar y despejar las dudas que nos deja la Academia.

He tenido la suerte de asistir a un curso suyo sobre ortotipografía de 10 horas entre ayer y hoy, organizado por Asetrad, y no es que se me hayan despejado todas las dudas (tengo un carro entero de esas), pero me ha gustado volver al ambiente de escuchar y aprender de una persona inteligente, algo que sucede con poca frecuencia en una profesión en la que la comunicación se establece y se mantiene por escrito.

Luego vuelvo a casa y me doy cuenta de que el español es un idioma de elipsis. En una de las listas a las que estoy suscrita, se plantean dudas de género en español. ¿Cuál es el género de «coche»? Visto así resulta muy claro, es masculino. Pero realmente puede ser masculino según sea «un (coche) Ford», «un (todoterreno) Ford», etc., o femenino «una (furgoneta) Ford», «una (camioneta) Ford», etc. Con lo que no hay dudas en con los fabricantes. Ford, Chrysler, Toyota o Ferrari son palabras de género femenino porque se presupone «la (empresa/compañía/casa) Ford, Chrysler, Toyota o Ferrari».

Y aterrizamos en una de las palabras más espinosas del momento: Internet. Primero le hago una visita al diccionario, que indica que puede ser de género masculino o femenino y que se suele escribir con mayúscula, como nombre propio. Yo siempre pienso en Internet como una palabra femenina y caigo en la cuenta que la elipsis es aún mayor: al hablar, omito (la red [de]) y me quedo sólo con su nombre, Internet, que se convierte en nombre propio.

:-) Si ahora resulta que el español es un idioma difícil.

P.

Si no fuera porque siempre he sido una incondicional de la Fórmula I, los soponcios lingüísticos habrían hecho que me diera de baja hace ya mucho tiempo. Especialmente, cada vez que oigo el «apreta, apreta»… Quizá hay que apretar tanto, que se les confunde una vocal, como a Dinio le confundía la noche.

No obstante, antes de llamar ignorantes a unos cuantos, me parece que es un caso de contaminación del catalán, porque siempre se lo escucho a personas de ese origen.

Pero, de verdad, que «aprIEta, aprIEta» suena redondo en español.

P.

Dicen que lo prometido es deuda y yo soy mujer de palabra. Hoy que la política sólo nos brinda una dimisión, un cese, una reasignación y dos nuevos nombramientos (todos a nivel ministerial), creo que ha llegado el momento de meterme con el palabro que menos me gusta: «asimismo».

Primero, debo aclarar lo que entiendo por palabro: «engendro léxico que recibe el visto bueno pero que de bueno no tiene nada, ni el número de sílabas». Algunos palabros, a pesar de ser engendros, son tremendamente útiles, pero no es el caso del que hoy nos ocupa. «Asimismo» es feo, incorrecto y una aberración.

Según la Academia, se puede escribir con dos palabras (las de siempre): «Así mismo». Pero es recomendable el uso de «asimismo»…

¿Por qué? ¿Porque quizá alguien consagró su uso por carencias obvias de conocimientos ortográficos y se extendió como un reguero de pólvora? ¿Para distinguirlo de «a sí mismo»?

¿Y cómo se pronuncia? Porque si se pronuncia como suena esa palabra en la calle, a esa esdrújula le falta una tilde…

Yo me aferro a mis dos palabras, «así mismo», cuando quiero indicar «también» o «de igual modo». Si soy consciente de que el revisor que me va a corregir es un tendencioso de lo nuevo, no lo empleo. ¿Para qué? ¿Para qué voy a permitir que alguien, en mi nombre, me quite una tilde y me junte dos palabras que, en realidad, están más bonitas separadas?

P.

Acabo de leer un artículo que me ha devuelto la sonrisa. Todo sigue teniendo que ver con los legajos que salieron del archivo de Salamanca y que, finalmente, han seguido camino hacia Barcelona. Entonces me preguntaba qué hacía el archivo de la corona de Aragón en Barcelona.

«Es que los catalanes se rigen por la ley del embudo: lo ancho para mí y lo estrecho para ti.» Eso es lo que afirman los habitantes de los pueblos oscenses que pertenecían a la diócesis de Lérida* hasta 1995. Durante su pertenencia a dicha diócesis, se esquilmaron las iglesias de varios pueblos y las obras de arte terminaron en un museo de Lérida. Con la devolución de los pueblos a una diócesis de Huesca, los pueblos reclamaron la devolución de su patrimonio y el Vaticano lo ha ordenado. Pero la diócesis de Lérida no se da por aludida.

¿Será un caso de comunismo entendido a la antigua usanza: «lo mío es mío y lo tuyo también»?

P.

*Al que le sorprenda ver Lérida, le diré que en mi lengua lo mismo que se dice Londres y no London, se dice Lérida y no Lleida.

Yo sabía que la televisión andaba mal, pero la publicidad es aún peor, especialmente cuando pasa de medianoche. Sólo hay anuncios para «ligar» por móvil, para bajarse juegos al teléfono y algún que otro anuncio de música cutre (no me voy a meter con los «Infomerciales», que ese es concepto y palabreja que merece capítulo aparte).

Pero lo que escuché anoche se lleva el premio a lo peor que he visto u oído en mucho tiempo. Anunciaban un CD antológico y la línea con la que cerraban su presentación era (agarraos a la silla, por favor): «Los éxitos de X remixados de nuevo». En serio, si no supiera inglés, me habría quedado in albis.

Remix es un concepto que lleva años utilizándose en música, para dar aires de nuevo a lo que no tiene muchas notas innovadoras. Porque remix es sólo eso, una mezcla nueva de algo antiguo. Pero que, a lo sajón, nos vayamos a hacer un verbo de una palabra inglesa, es ya demasiado para mis pobres oídos.

Vamos a por la frase: «Los éxitos de X remixados de nuevo». La traducción literal sería: «Los éxitos de X vueltos a mezclar de nuevo». Total, invención de vocabulario y redundancia del peor gusto en cuestión de siete palabras. Creo que se lleva la palma a la peor construcción. Tampoco tiene tirón comercial. ¿Habría sido mejor una frase del estilo de «Nueva mezcla de los éxitos de X»?

A ver, analicemos. Mismo número de palabras, ausencia de verbo (mayor impacto sin verbo) y, encima, es gramatical y semánticamente correcta.

Bah, me quedo sin palabras ante mi propia audacia…

P.

Acabo de leer, en un pie de foto, «Santiago Carrillo, ex-secretario del PCE». Y digo yo, ¿no habría quedado mejor decir «antiguo secretario»?

A mí lo de ex me resulta poco natural. Sí, ya sé que la RAE lo acepta, que cada vez más divorciados/as hablan de su ex, etc., pero me come la duda: ¿no será un mero contagio del inglés? Creo que las primeras veces que escuche «ex-marido» fue en las películas estadounidenses. Claro, que en España no había divorcio entonces. Y llamar «nulo» a una antigua pareja (por la nulidad eclesiástica), podía acabar llevándote a un tribunal por difamación…

P.

Leo la siguiente noticia en el periódico: «España contaba al cierre del pasado año con 38,6 millones de líneas de telefonía móvil operativas, lo que equivale a una tasa de PENETRACIÓN del 93,9% de la población. Este dato lo convierte en el cuarto mercado entre los veinte principales del mundo.»

Y lo primero que hago es consultar el diccionario:

penetrar.
(Del lat. penetrāre).
1. tr. Dicho de un cuerpo: Introducirse en otro. Penetrar un clavo la madera. U. m. c. intr. y c. prnl. U. t. en sent. fig.
2. tr. Pasar a través de un cuerpo. Penetrar los rayos ultravioleta la piel. U. t. c. intr. y c. prnl. U. t. en sent. fig.
3. tr. Introducirse en un lugar. U. m. c. intr. U. t. en sent. fig. Las ideas ilustradas penetraron el país con rapidez.
4. tr. poseer (tener una persona relación carnal).
5. tr. Dicho del frío, de los gritos, etc.: Hacerse sentir con violencia e intensidad.
6. tr. Dicho de lo agudo del dolor, del sentimiento o de otro afecto: Llegar a lo interior del alma.
7. tr. Comprender el interior de alguien, o algo dificultoso. U. t. c. intr. y c. prnl.

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¿De verdad les habría resultado tan difícil decir implantación, aceptación o utilización? ¿Por qué usamos siempre un lenguaje tan avasallador? ¿O sólo es sexista? Como aquellos anuncios franceses de móviles específicamente para mujeres (los primeros que vibraban, sí, sí).

En fin, otra patadita en la autoestima semántica.

P.

Ando indignada. Ando indignada con algo que escuché anoche. «No HAN habido víctimas.» Lo oigo a diario en la tele, lo leo en los periódicos y lo veo en más de un mensaje. No sé si es por un desgraciado contagio del inglés o del catalán (en España me inclino más por esta última posibilidad). Pero sigo oyendo haberes conjugados según el número de los que son.

DE UNA VEZ POR TODAS, un poquito de por favor. Haber impersonal sólo hay uno, el que lo abarca todo.

Así que sólo se debe utilizar HAY, HABÍA, HA HABIDO o cualquiera de las formas de la tercera singular. Nada de «habrán fuegos artificiales», porque lo que habrá, en realidad, será un craso error gramatical.

Nada, que necesitaba desahogarme.

P.