Archivo de la Categoría Informática a trancas y barrancas

Viendo que algo andaba mal (su dirección), nuestra amiga volvió a escribirme. Hoy. Varias veces.

Tome nota de que mi dirección correcta es adriana_lesova@hotmail.com

:) Cuidadito todo el mundo.

P.

P.D.: otra dirección de esta chica: adriana_lesova@macroconsulting.com

Recibo esta mañana un mensaje que dice lo siguiente:

Me pongo en contacto con su empresa porque llevo casi cinco años trabajando como autónoma y me gustaría ofrecer mis servicios a otras agencias de traducción.

Traduzco del francés al inglés y también ofrezco servicios de edición y corrección.

¿Pide que sus traductores completen un formulario? ¿Pide pruebas o muestras de traducción? ¿Qué baremo de tarifas suele barajar?

Algunos colegas míos también quieren ofrecerle sus servicios. ¿Qué otros idiomas necesita?

Dígame si quiere que le envíe mi currículo.

Gracias por su interés.

Un cordial saludo,

Adriana Lesova
Traductora FR-EN
Montreal, Quebec, Canadá
E-mail adriana_lesova@videotron.ca

Estoy acostumbrada a recibir este tipo de mensajes, pidiendo trabajo (no sé en qué mierda de directorio de agencias me han metido), así que le he contestado lo siguiente:

Por favor, visite mi sitio web, justo donde dice: «Traduzco exclusivamente al español, mi lengua materna». Eso quiere decir que no subcontrato.

Mucha suerte,

P.
———————–
Pilar T. Bayle
Traductora EN-ES Translator

Mi sorpresa ha sido recibir el siguiente mensaje acto seguido de mi servidor:

This is the mail system at host hl20.dinaserver.com.

I’m sorry to have to inform you that your message could not be delivered to one or more recipients. It’s attached below.

For further assistance, please send mail to postmaster.

If you do so, please include this problem report. You can delete your own text from the attached returned message.

The mail system

: host mx.videotron.ca[24.201.245.37] said: 550 5.1.1 unknown or illegal alias: adriana_lesova@videotron.ca (in reply to RCPT TO command)

Claro, ya me he rascado la cabeza y me he ido a Google. La tal «adriana» manda virus, así que cuidadito.

P.

Acaba de cascar mi monitor TFT de 17 pulgadas que tan fielmente me ha servido durante los últimos cinco años. De repente se ha puesto a parpadear (ahora ves, ahora no ves) y eso es todo.

Afortunadamente ayer recibí mi último maquinón. Reconozco que no estoy a la última en teléfonos móviles, ni en cámaras de vídeo o fotos, ni nada de eso, pero los ordenadores me traen por la calle de la amargura: casi siempre estoy a la última en hardware; el software es harina de otro costal y en ese no cambio hasta que los programas están comprobados, son fiables y les han quitado los principales agujeros. Por ejemplo, sigo usando mi Office 2000 con plenas garantías.

Mi nuevo maquinón tiene 4 GB de RAM, un disco duro de 500 GB, un procesador cuádruple… En fin, ya os hacéis a la idea. Y con él también venía una preciosa pantalla TFT NO panorámica de 19 pulgadas. Así que he cambiado las pantallas y sigo con el ordenador viejito, que no pienso echar de su sitio hasta este fin de semana.

P.

Comienza la época de licitaciones por las traducciones de la UE. Como si de un gigantesco pastel se tratara, todas las moscas (agencias) revolotean en torno a la Comisión y tiran de bases de datos para encontrar miles de traductores que los ayuden a ganar la licitación.

Las exigencias son múltiples: CV en formato europeo, carta de licitación, copia de títulos…

Empecemos por el CV, la mayor castaña del mundo mundial. El CV en sí está bien organizado y muy clarito, si no fuera por las 12 páginas de instrucciones que te remiten a páginas web con más instrucciones… Total, yo que siempre he tenido el CV muy bien organizado (aprendí en EE. UU., donde los CV académicos son punto y aparte), tardé solo 3 horas en hacerme el currículo europeo, pero no descarto que se puedan tardar más. :) Lo bueno que tiene, es que te lo puedes guardar tranquilamente y utilizarlo hasta para pedir trabajo en agencias extranjeras.

Lo de mandar copia de los títulos me parece harina de otro costal. Con toda la picaresca que hay en el mundo, decidí proteger un poco mis documentos y hacerlos medianamente inservibles para usos espurios (prevención que puede desaparecer si se abren con programas diferentes, eso sí).

Trabajando con Adobe Acrobat (ojo, el programa completo), puse limitaciones de seguridad al documento: prohibida toda extracción o manipulación, impresión a baja resolución. Eso se hace con el menú Documento>Seguridad.

Y para que mis intenciones queden patentes, añadí una marca de agua que «emborrona» la nitidez de mis copias (Documento>Agregar marca de agua y fondo). Ahí tenéis un ejemplo:


P.

En Hardware y software I hablé, principalmente, de que no me parecía vergonzante que pidiéramos ayuda para temas de hardware de nuestro ordenador. También dije que el software era harina de otro costal y a eso voy a dedicar esta entrada.

Hoy voy a hablar de un programita muy tonto, que nos puede ahorrar sinsabores. Vaya por delante que uso Outlook 2000 para el correo electrónico (muy malo, ya lo sé).

Casi todos nosotros trabajamos con el correo electrónico. En general, se han terminado los años de los originales y los faxes (gracias a Dios, porque solían tener muy mala calidad), pero también se han terminado los tiempos de relativa calma en el mundo postal electrónico. Actualmente, el 90% del correo que se mueve tiene fines espurios: transmisión de virus, spam, fraudes, novias por catálogo, venta de pastillas… Y no sigo porque os aburro.

Además de los filtros que tienen mis dos servicios de alojamiento (tengo dos cuentas de pago, la del dominio y otra en un servidor de confianza), he interpuesto un programa que actúa de filtro.

Lo que hace el programa es conectarse al servidor, mirar el correo y bajarse parte del mensaje. Nada se descarga al ordenador, solo es un «visor» para ver lo que se acumula en el servidor de correo. Como el servidor de las cuentas de mi dominio tiene unos filtros un poco malos, se cuelan mensajes inútiles cada dos por tres. Y desde mi visor, selecciono los mensajes de spam, los meto en una lista negra, proceso los mensaje y descargo a mi ordenador SOLO los mensajes que tienen razón de ser.

El programa se llama MailWasher y lo podéis encontrar en http://www.firetrust.com/. La versión de prueba dura 30 días y no, no llevo comisión, solo lo encuentro muy útil.

P.

El otro día he leído una afirmación en una de las listas de distribución que me ha dejado pasmada y que equiparaba la acción de abrir un ordenador y tocarlo para ampliarlo con la acción de abrir un bolígrafo cuando éramos niños. Yo no sé qué bolígrafos utilizaba mi colega, pero los míos se llamaban Bic e iban a la papelera en cuanto se terminaban.

No es difícil abrir un ordenador, pero al principio necesitas ayuda porque un ordenador es básicamente una caja, con una placa donde todo va pinchado. Y todo hay que pincharlo de una determinada manera… Aquí tenéis una placa ASUS (mis favoritas por su diseño). Miradla bien; ahí están todas las ranuras que hay que llenar con procesadores, tarjetas gráficas, RAM, sonido… con todo. Ahí se conectan hasta los ventiladores adicionales que le queramos poner a la torre.


Os he dicho que las placas ASUS son mis favoritas por su diseño, pero obviamente ya he visto unas cuantas placas y sé como funcionan.

Así que no me parece vergonzoso que alguien lleve el ordenador a un servicio técnico para que cambien piezas, amplíen memoria, etc. Si tienes un amigo al que le guste hacer estas cosas, adelante, pídele que te avise cuando vaya a hacer algo. Así aprenderás las nociones básicas que se necesitan para hacer mantenimiento de hardware.

Pero… Pero el software es harina de otro costal. Como traductores que trabajamos con software a diario tenemos que saber cómo usarlo, cómo hacer sus actualizaciones, cómo mantenerlo y cómo salir de los embrollos que nos puede ocasionar de vez en cuando. Eso incluye ser capaces de desarmar un virus que nos hayamos «comido» por alguna razón.

Primera regla de oro: para no pillar virus hay que ser un poco avispado. Lo primero que hay que hacer es ACTIVAR LAS EXTENSIONES. Ah, que no sabes lo que son las extensiones… Pues son las tres letras o números que aparecen detrás del puntito en el nombre del archivo: .avi, .doc, .mp3, .txt, .xls, .pdf, etc. Son importantes: le sirven al ordenador para saber con qué programa se abre un archivo determinado. Y se activan de una manera muy sencilla: haz doble clic en Mi PC, selecciona Herramientas > Opciones de carpeta > Ver. En el cuadro Configuración avanzada, desactiva la opción Ocultar las extensiones de archivo para tipos de archivo conocidos y activa la opción Ocultar archivos protegidos del sistema operativo. Haz clic en Aplicar a todas las carpetas y en Aceptar para cerrar el cuadro de diálogo.

¿Para qué sirve lo que te acabo de indicar? Para dos cosas:

1. Si no ves los archivos del sistema, es menos probable que borres alguno inadvertidamente.
2. Si ves las extensiones, será menos probable que te cuelen un virus (muchos, amparándose en que la configuración predeterminada de Windows consiste en ocultar las extensiones, nombran sus archivos como XXX.txt.exe, por ejemplo, y tú solo ves XXX.txt y te crees que es un archivo de texto).

Más consejos más adelante.

P.

El primer mandamiento de la informática es de una lógica aplastante: si funciona, no lo toques. A pesar de su lógica y de ser una de esas normas que implican los dos dedos de frente, siempre nos tienta pensar que lo que vamos a hacer mejorará nuestra calidad de vida, cuando en realidad, durante unas horas, la convierte en un infierno infame.

Entono el Mea culpa ahora mismo, porque el viernes me tiré 5 horas intentando devolver mi ordenador al mismo estado en el que estaba antes, aunque al final fuera un poco mejorado. (¡Yupi!)

Hacía ya unos días que, cuando lo ponía en marcha, mi ordenador hacía un CHKDSK de la partición donde tengo mi trabajo. Como está a buen recaudo en un disco externo al que se copia a diario (con lo que nunca perdería más de 24 horas de trabajo), no me preocupaba tanto la posibilidad de perder trabajo como la de que el disco estuviera «tocado» por algún motivo.

Entonces intenté desfragmentar el disco y la utilidad que tengo para ello me decía que había un CHKDSK programado para el inicio y que, hasta que no se efectuara, no podría desfragmentar nada. A pesar de hacer el CHKDSK, la utilidad no lo reconocía y me seguía dando el mismo error al intentar desfragmentar mi disco de trabajo.

Luego leí en Internet que mi problema parecía ser cosa común entre los usuarios de XP y que la única solución posible consistía en formatear el disco en cuestión.

A esas alturas me di cuenta de que, como había tocado el registro (soy una chica mala y tontorrona) intentando borrar la posible automatización de CHKDSK, me había cargado mi red de seguridad, el programa GoBack que permite revertir el estado del ordenador a un determinado momento.

No solo GoBack había dejado de funcionar, sino que todo Norton SystemWorks estaba kaput. Digamos que el Norton no es programa inteligente. Para poder reinstalarlo, tienes que eliminar hasta la traza más ínfima de su paso por el ordenador o te dará un fallo, en cuyo caso, te toca seguir una lista de unos 30 pasos elaborada por Symantec.

Total, como me sobra el tiempo, cinco horas para que el CHKDSK no se ponga en funcionamiento cuando le dé la gana y para constatar que soy demasiado mayor para pelearme con el Norton.

P.

El flamante heredero del Eurodicautom no funciona. Dejó de funcionarme hace unos 10 días, coincidiendo con Semana Santa. Me armé de paciencia, porque hasta los funcionarios se cogen vacaciones (debería haber dicho que «¡por supuesto!, los funcionarios se cogen vacaciones»).

Pero este fin de semana pasado ya escribí preguntando por el problema y su posible solución. El problema son las cookies, que se codifican mal. Y tiene solución.

La recomendación que hacen consiste en borrar las cookies entre búsqueda y búsqueda. Una castaña como cualquier otra.

La solución que me ha funcionado a mí consiste en tocar la configuración un poco y olvidarme de ella después. Vaya por delante que utilizo Internet Explorer 6.0 (sí, ya lo sé, qué atrasada… Pero es que no me da ningún problema de visualización y me gusta evitar problemas).

Así que, abriendo IE, nos vamos a Herramientas>Opciones de Internet y elegimos la ficha Seguridad. Elegid Sitios restringidos y haced clic en Sitios. Añadid ahí la dirección del IATE (http://iate.europa.eu). Haced clic en Agregar y después en Aceptar. Luego hacemos clic en Nivel predeterminado y ya podemos cerrar todo eso.

Al poner esa dirección en Sitios restringidos, el ordenador ya no acepta las cookies del IATE, con lo que te libras de todo ese trabajo de limpiar cookies después de cada búsqueda.

P.

PD: siempre acudía al Eurodicautom cuando el IATE no funcionaba, pero eso ya no sale bien, porque el Eurodicautom redirecciona al IATE. No sé a qué mente diabólica se le ha ocurrido…

2ª PD: cuando el IATE funcione bien, acordaos de sacarlo de los Sitios restringidos, para que el buscador recuerde vuestras preferencias de búsqueda…

Llevo unos días trabajando en un software para un cliente que requería Catalyst. Para los que no conocéis el programa, es una interfaz gráfica para traducir programas. Se ven los cuadros de diálogo, las disposiciones de las opciones de menú… Es entretenido, para qué negarlo.

Pero lo mismo que es entretenido, también roba algo de tiempo.

Esta vez todo ha sido un poco más complicado. Aparte del programa en sí, esta vez he tenido unas condiciones de trabajo un poco peculiares.

Me pidió el cliente que actualizara el programa a la versión 6 y me descargué el archivo. Tras numerosas intentonas, XP me dejó en la estacada, como si no le gustara Catalyst.

Decidí entonces instalarlo en el portátil, que tiene Windows 2000. Se instaló a la primera, con su licencia y todo. Así que he tenido que trabajar en el portátil.

Eché mi pantalla normal hacia atrás y retiré el teclado y el ratón hacia un lado. En el espacio delante de la pantalla, puse el portátil, su teclado y su ratón…

Ahora que ya he desmontado este suplicio, la mesa me parece inmensa, y mi pantalla aún más. Sobre todo estoy encantada de no tener problemas para decidir qué teclado o qué ratón usar… Antes estaba contestando un comentario y me encontré el comentario dentro de mi traducción porque se me había olvidado cambiar de teclado para escribir en mi ordenador de siempre… :-)

Feliz 2007, con un poco de retraso.

P.

Inauguro hoy una nueva categoría que titulo «Informática a trancas y barrancas», porque desde que cambié a Windows XP es rara la semana que no me pasa alguna cosa. Lo último fue este fin de semana pasado. Al arrancar el ordenador, se hace un CHKDSK automático y se me informa que uno de los archivos de índice estaba mal y que se ha recuperado desde la copia de seguridad del sistema…

Doy un suspiro de alivio mientras el ordenador se inicia pensando que todo va bien… ¡Qué equivocados estamos a veces!

A partir de ahí, hasta hoy, todo ha sido un continuo padecer. Lo que se me ha borrado, nadie sabe por qué, ha sido toda la configuración del ordenador. Imagínate que, al entrar en tu casa, todos tus muebles los encuentras apilados en la entrada. Sabes dónde va cada cosa, pero tienes que dedicar horas a volver a ponerlo en su sitio.

Lo primero que hay que hacer, en mi caso, es borrarle esa redondez típica del XP que no soporto. Todo el aspecto revierte al clásico de Windows 2000. Como no es la primera vez que lo hago, esos menesteres, en los que hay que tocar 1.001 menús y hacer clic en 1.001 botones, suelen ser como montar en bicicleta: a medida que doy pedaladas, recuerdo cómo se dan.

Luego ya, conseguir que todos los programas funcionen como tienen que funcionar, es otra cosa… El primero en darme problemas es Trados, cuya barra de herramientas desaparece de Word. Esta vez me cuesta un poco más ponerlo en marcha. Así que hago los tres pasos de rigor, uno detrás de otro:

1. Cerrar Word, buscar todos los Normal.DOT y borrarlos. Abrir Word otra vez a ver si funciona bien.

2. Desinstalar Trados y volver a instalarlo. Eso suele dar resultado.

3. Abrir el explorador e ir a C\Documents and Settings\Tu carpeta de usuario (MOSTRAR ARCHIVOS OCULTOS EN OPCIONES DE CARPETA DEL EXPLORADOR SI ESTÁN OCULTOS)\Datos de programa\Microsoft\Word\Inicio y comprobar que el archivo TradosX.dot está dentro.

Con el último se solventan los problemas de Trados, pero no los de Word. Cuando abro Word, ya con su barra de herramientas de Trados bien visible, y trato de comenzar a traducir, me da un error grave y se cierra. Pruebo varias veces y varias veces pasa lo mismo. Finalmente, decido actualizar Windows y Office, por si se hubiera «perdido» alguna actualización. Me paso más de dos horas bajando actualizaciones e instalándolas. TODAS las actualizaciones desde que Windows XP se llama así y todas las de Office 2000. Se han perdido todas las actualizaciones que había ido haciendo con el paso del tiempo.

En todo este gazpacho de reinstalaciones, sólo hay una buena noticia: vuelvo a tener una red de seguridad. Norton GoBack se ha instalado correctamente en el XP y el ordenador no se ha metido en un bucle eterno de reinicios. Lo malo es que sólo he instalado GoBack y se ha cargado la instalación de todo SystemWorks, por lo que he tenido que reinstalarlo.

Para los interesados, decir que la versión de Norton que funciona con XP SU2 es la 2006 Premier.

Por supuesto, no he tenido tiempo de sacar las fotos de Plasencia y colgarlas en la web. Además, ayer he tenido trabajo en firme. Un cliente me ha adelantado el plazo de entrega y me ha tocado trabajar 10 horas seguidas, con gran horror por mi parte ante tropelías del tipo de «presionar el freno» en vez de «pisar el freno», o «tapa del depósito» en vez de «tapón del depósito».

Hice lo que debía hacer: advertir al cliente y hacer mi parte exclusivamente (traducir casi 2.000 palabras). (Ya sé, 10 horas para 2.000 palabras… Si no fuera porque soy incapaz de ver errores en lo que ya está traducido y pasar de largo sin corregirlos. De ahí las 10 horas, hasta que decidí pasar de largo de la parte ya traducida y centrarme en el trabajo por el que me pagaban.)

P.

Hace ya unos días que le vengo dando vueltas a un tema importante, porque leo sobre él y lo he sufrido en mis propias carnes recientemente. Me refiero a las copias de seguridad.

Existe una falsa sensación de seguridad que leo en foros sobre la importancia que tiene hacer particiones y colocar los archivos de trabajo en una partición diferente de la que contiene el sistema operativo. Por favor, que alguien me corrija si estoy equivocada, pero eso sólo sirve en caso de que se te desbarate el sistema operativo y tengas que reinstalarlo. Sí, ya sé que todos somos muy manazas y eso nos puede salvar la vida de vez en cuando. Pero es que no todos los fallos son del mismo tipo.

Los fallos que a mí me suceden suelen llevar el mismo denominador común: la fuente de alimentación. ¿Por qué me fallan? Supongo que por uso excesivo, sobretensiones, le ponen gasolina corriente en vez de súper… En mi caso, cuando las fuentes de alimentación cascan, suelen llevarse por delante todo lo que encuentran, incluidos los discos duros que se alimentan de esa misma fuente. Así que resulta estúpido confiar en una partición secundaria, porque en el momento que se fastidie la tabla de asignación de archivos de ese disco, ya te enfrentas a un error catastrófico. De ahí la importancia de las copias de seguridad. Al fin y al cabo, una CPU nueva sólo es dinero, pero tu trabajo es vital.

Es crucial hacer las copias de seguridad en un medio externo. Puede ser un CD o un DVD, que todos los ordenadores traen grabadoras actualmente. Pero lo verdaderamente inteligente consiste en contar con un disco duro externo de conexión USB, por un par razones: tiene una alimentación independiente y tiene capacidad suficiente para albergar todo lo que contienen tus discos duros fijos.

Actualmente existen programas de todo tipo para automatizar los procesos más tediosos o más ingratos. ¿Por qué no utilizar uno de estos programas para asegurarnos de tener una copia de seguridad al final del día?

Podemos sacar imágenes iso de los discos o particiones y, después, hacer copia de seguridad exclusivamente de los datos que hayamos modificado o hayan cambiado durante nuestra jornada laboral. De esa manera, tener siempre una copia actual de nuestro trabajo será una tarea sencilla.

Recomiendo automatizar el proceso porque cuanto menos tengamos que pensarlo, menos opciones encontraremos para posponerlo hasta mañana. Sencillamente, en informática a veces no hay un mañana.

P.

Vaya por delante mi más profunda admiración por el genio y desparpajo de Fray Luis que, tras 15 años en las cárceles de la Inquisición, empezó así su clase…

Hace unos días, tras el rescate de mi disco duro, me las prometía yo tan felices. Al fin y al cabo, ya tenía ordenador nuevo, con doble procesador (en paralelo), que tragaba palabras y millas como un Ferrari. Lo malo es que de los Ferrari también había heredado la falta de fiabilidad.

El viernes tuve que ir a cambiar mi nueva CPU por problema de placa: se reiniciaba al tocar cualquier tecla. Una vez embarcada en ese trago, me di cuenta de que la caja parecía ya abierta…. Es decir, que alguien más había devuelto el ordenador.

Me atendió un chico que se molestó en buscarme un ordenador que no presentaba signos de haber estado en otras manos. ¡Hasta estaba intacto el precinto de la CPU! (Fue cuando me di cuenta que yo había podido abrir la CPU anterior sin ningún problema porque no había ningún precinto…)

Volví a casa encantada de la vida, rezongando un poco sobre mi mala suerte y los 1.001 programas que aún tenía que instalar. Tras introducir un par de datos, aquello se puso en marcha. ¡Cómo corría!

Decidí empezar por hacer unas modestas particiones. Total, con un disco duro de 200 gigas, no está mal hacer 4 particiones, por ejemplo. El programa de las particiones tenía que reiniciarse para poder hacer la primera partición…

Y ahí empezó Jesucristo a padecer. El programa se colgó, reinicié y el ordenador me dio un fallo grave (gravísimo, apostillo) que sólo le permitía entrar en un bucle sinfín de reinicios. Así que tiré por la calle del medio. Disco de XP (¡qué bajo he caído! ¡Cómo me he vendido por un disco externo Iomega de 250 gigas que no funcionaba del todo bien con Windows 2000!), formatear el ordenador y empezar desde cero.

Hoy he instalado GoBack, un programa que te permite restaurar tu estado de disco y configuración en un momento dado en el tiempo y he comprobado con horror que el ordenador volvía a entrar en el bucle de reinicios del infierno. Así que lo he desinstalado echando leches. Espero poder instalarme una versión un poco más moderna.

Vuelvo a tener todos mis archivos en el ordenador. Hasta he pasado por el aro del firewall de Windows (¡qué pesado, se reactivaba cuando le da la gana!). Esto empieza a tener color, afortunadamente, después de haber pasado un auténtico calvario los últimos días.

Y para celebrarlo, esta noche me han llamado para ofrecerme interpretación telefónica (al final he dicho que no, aunque no se fían de la otra intérprete y quizá tenga que intervenir), he hecho un trabajo de grabación de mensajes telefónicos en español e inglés (mi voz, mi tesooorooo) y tengo más trabajo esperándome mañana, con un plazo de entrega del 14 de julio.

Para más inri, llevo varios días con la oreja izquierda fastidiada: una infección de cartílago. Seguro que mucha gente ni siquiera sabía que el cartílago se puede infectar, ¿a que no? Bueno, por supuesto no me la había perforado (en la otra tengo dos agujeros extra). Pero vamos, es la tercera vez de mi vida que siento y padezco lo que es tener una oreja.

A pesar de ser una pupas en todos los sentidos, no consigo quitarme de la cabeza la escena que vi en la madrugada del viernes al sábado, a eso de las 6 de la mañana. Paseaba una mujer mayor a su perro, caminando con un bastón, e iba zigzagueando de un lado a otro de la calle, rebuscando en la basura. De repente apareció en la calle un coche y se echó a un lado, como si fuera paseando por el asfalto y lo dejara pasar. Mentalmente pedí no verme nunca en esa situación. También pensé que debe ser durísimo verse reducido a buscar en la basura cuando se tiene su dosis de orgullo…

P.

PD: tengo un mamarracho de vecino al que le da por tirar botes o frascos de cristal por la ventana de su 5º piso a eso de las 5 de la mañana, cuando vuelve de juerga. A ver si con un poco de suerte lees este blog y aprendes a meterte los frasquitos por donde amargan los pepinos, so capullo.

Ya os conté que perdí la CPU el domingo… El resto es una historia rocambolesca que puede terminar con alguien electrocutado. Esta mañana probé lo de la congelación. Como había leído que es mejor traerse la nevera al lado del ordenador, llené un cubo de agua con hielo y en él introduje el disco duro en una caja USB al que rodeaban un par de packs fríos de los de las neveras portátiles (bolsas de plástico para prevenir electrocución segura).

Mi nueva CPU no me reconocía el disco y me preguntaba que si quería formatearlo cada vez que hacía clic en él…

He empezado a pedir presupuestos de empresas que se dedican a la recuperación de datos esta tarde. La más barata empezaba a partir de 400 euros (+ IVA, naturalmente) y todas solían citar unos 6.000 como tope de las desdichas paganas. En muchos casos, eso no garantizaba la calidad de lo que iban a extraer, ni su estado.

Cuando mi marido ha llegado a casa, le he contado mis experimentos y lo negro que veía el futuro, así como las llamadas a las empresas de recuperación y lo que nos iba a costar.

No sé si el dinero aguza la picaresca, pero lo cierto es que mi disco duro está funcionando ahora mismo, en un sandwich de packs de hielo, en vertical, unido al ordenador de mi marido, que ha desconectado su disco duro y unas cuantas cosas más para que los cables llegaran al exterior…

¡¡¡YUPIIIIIIIIIIIIIIII!!!

No deja de ser irónico que sólo hace un par de días decidiera cambiar el diseño de mi blog y hoy tenga que escribirlo desde el portátil. Hoy, cuando salía a tomar una coca-cola, dejé mi ordenador puesto, como casi siempre (sólo lo apago cuando me voy a la cama). Cuando volví a casa, estaba apagado. Lo intento poner en marcha y no pasa nada. Y empieza el baile de los descartes: la fuente de alimentación… Impecable. A continuación, le pido a mi marido que me saque el contenido del disco duro pinchándolo en su ordenador. Y ahí llega la sofoquina: ni siquiera lo reconoce. Prueba el segundo disco duro que tampoco se deja querer…

Y llamo a un amigo informático que me cuenta algo que parece una leyenda urbana: hay que meter el disco duro en el congelador, que lo mire en Internet. Y en efecto, he sido capaz de arrancar uno de los discos tras un paso de un par de horas por el congelador.

Luego he leído algo aún mejor: hay que traerse el congelador junto al ordenador para mantener el disco frío durante la mayor cantidad de tiempo posible. Mañana, con una caja externa de disco con conexión USB, probaré a mantener el disco frío mientras rescato la mayor cantidad posible de datos.

Ya os mantendré informados. Ahora empieza el llanto y el crujir de dientes de por qué no tengo una copia de seguridad más reciente… ¡En fin!