Me recrimina un amigo que sólo escriba sobre las películas que me han gustado, como si estuviera tocada por una varita mágica y no sufriera «bodrios» igual que todo el mundo… Lo que hay que oír… Y eso que ya mencioné en otras ocasiones «Syriana» y «El tulipán negro». Pero sí, reconozco que cuando hablo de cine, me decanto por las películas que me han hecho sentir algo glorioso, no por las que me hacen llorar por el auténtico desperdicio de celuloide que suponen. Pero hoy, a su petición, hago la crítica de «La huella del silencio», tremendo derroche de recursos y temas interesantes que quedan en pólvora mojada.
El título original de la película es «Bee Season», y no se refiere a las abejas sino a los «spelling bees», concursos de ortografía que son famosísimos en EE.UU., país que cuenta con un alto índice de faltas ortográficas por la dificultad del inglés y la homofonía de muchas de sus palabras; por ejemplo, /nait/ puede ser noche (night) o caballero (knight), todo depende del contexto, como siempre.
(Un inciso para decir que en España deberían empezar estos concursos sobre la B, la V, la H [o su ausencia], la LL, la Y, la J y la G. Por lo que yo veo, en este país vamos de capa caída, y eso que el español lo tiene mucho más sencillo que el inglés…)
(NO SIGAS LEYENDO SI AÚN NO HAS VISTO LA PELÍCULA Y QUIERES VERLA: ¡¡¡SPOILER!!!)
La película es mala y no tiene razón de ser en español (o por lo menos la traducción es bastante penosa): aquí no tenemos que deletrear cosas, sólo mencionamos con B o V, con H o sin H… Por ejemplo, mi apellido es Bayle, con B e Y (o «como baile, pero con Y», que es lo que suelo mencionar).
Los deletreos de la niña son ridículos. Por ejemplo, origami. Si fuera con H, habría pasado la pronunciación japonesa como JOrigami. Luego origami no es precisamente una palabra que presente ningún problema, al menos en español.
Además de los deletreos, hay un tema por personaje: la cábala (el padre la estudia y está obsesionado con ella), las sectas (al hijo lo absorben en una tipo Hare Krishna y sale de ella a la orden de su padre, muy sencillo todo), la locura (la madre está desequilibrada desde que murieron sus padres cuando era niña. Los vio por última vez a través de un caleidoscopio y ahora, mediante sus robos de pequeños objetos de otras casas, intenta recuperar «la luz» [su imagen] en increíbles montajes que parecen piezas de un caleidoscopio que hace en un local que tiene alquilado sin conocimiento de su familia).
A pesar de esta riqueza temática de la película, todo queda incompleto, deslavazado y sin pies ni cabeza. La niña parece emprender una senda mística que su padre no pudo recorrer, quizá por falta de pureza e inocencia. Al hermano lo dejamos fuera de la secta, compuesto y sin novia. A la madre la dejamos en el manicomio, tras pasar por la comisaría porque la descubren dentro de una casa ajena, y ¿al padre? Al padre lo dejamos inmerso en sus estudios, con los que sabe que jamás podrá experimentar una sensación verdadera y mística, por lo que sabemos que son inútiles.
No me gustó nada. La niña es preciosa, la madre es Juliette Binoche y el padre Richard Gere… Tanto talento por el sumidero.
P.