Archivo de Mayo 2006

El robo del título es obvio: «Orgullo y prejuicio» («Pride and Prejudice», en inglés).

Hacía tiempo que no me reía/desesperaba tanto con una película. La he tenido que ver en dos tandas porque el páncreas no me aguantaba tanta azúcar.

¿Os imagináis un musical de Hollywood de los años 50 con la férrea censura franquista? Pues eso es Bollywood. Bienvenidos al país donde todo el mundo baila y canta por las calles (y se aplauden al final), donde los novios besan a las novias en la frente, donde las mujeres se ponen saris blancos para ir a una boda (y creo recordar que el blanco es el color del luto)…

Alguien dijo que le gustaba la estética de la película. Por Dios, ¡¡¡si es puro kitsch!!!… Lo que le gustó fue la protagonista, seguro.

Esto que escucháis ahora son mis arcadas.

P.

Si no fuera porque siempre he sido una incondicional de la Fórmula I, los soponcios lingüísticos habrían hecho que me diera de baja hace ya mucho tiempo. Especialmente, cada vez que oigo el «apreta, apreta»… Quizá hay que apretar tanto, que se les confunde una vocal, como a Dinio le confundía la noche.

No obstante, antes de llamar ignorantes a unos cuantos, me parece que es un caso de contaminación del catalán, porque siempre se lo escucho a personas de ese origen.

Pero, de verdad, que «aprIEta, aprIEta» suena redondo en español.

P.

Leo un anuncio de una agencia en Trípoli. Piden traductores de lenguas principalmente europeas y, a modo de colofón, el dueño pide un 50% de descuento sobre las tarifas europeas porque su agencia está en un país mucho más barato.

Vuelvo a cabrearme (así, con todas las letras) ante la desfachatez que hay en nuestro mercado. ¿50% de descuento? Lo malo de ese descuento es que cuando yo vaya a pagar en el carnicero, no me mirará con ojos de pena y me dirá: «te rebajo el 50% porque sé que has cobrado de un cliente tercermundista». ¡Qué va! Mi carnicero me clavará la tarifa completa, porque supuestamente vivo en el primer mundo, amén de ciertos suplementos por vivir en Madrid y por grado de calidad.

Mi pregunta es la de siempre: ¿ellos cobran tarifas europeas o se encargan de tirar los precios por la ventana?

P.

Me recrimina un amigo que sólo escriba sobre las películas que me han gustado, como si estuviera tocada por una varita mágica y no sufriera «bodrios» igual que todo el mundo… Lo que hay que oír… Y eso que ya mencioné en otras ocasiones «Syriana» y «El tulipán negro». Pero sí, reconozco que cuando hablo de cine, me decanto por las películas que me han hecho sentir algo glorioso, no por las que me hacen llorar por el auténtico desperdicio de celuloide que suponen. Pero hoy, a su petición, hago la crítica de «La huella del silencio», tremendo derroche de recursos y temas interesantes que quedan en pólvora mojada.

El título original de la película es «Bee Season», y no se refiere a las abejas sino a los «spelling bees», concursos de ortografía que son famosísimos en EE.UU., país que cuenta con un alto índice de faltas ortográficas por la dificultad del inglés y la homofonía de muchas de sus palabras; por ejemplo, /nait/ puede ser noche (night) o caballero (knight), todo depende del contexto, como siempre.

(Un inciso para decir que en España deberían empezar estos concursos sobre la B, la V, la H [o su ausencia], la LL, la Y, la J y la G. Por lo que yo veo, en este país vamos de capa caída, y eso que el español lo tiene mucho más sencillo que el inglés…)

(NO SIGAS LEYENDO SI AÚN NO HAS VISTO LA PELÍCULA Y QUIERES VERLA: ¡¡¡SPOILER!!!)

La película es mala y no tiene razón de ser en español (o por lo menos la traducción es bastante penosa): aquí no tenemos que deletrear cosas, sólo mencionamos con B o V, con H o sin H… Por ejemplo, mi apellido es Bayle, con B e Y (o «como baile, pero con Y», que es lo que suelo mencionar).

Los deletreos de la niña son ridículos. Por ejemplo, origami. Si fuera con H, habría pasado la pronunciación japonesa como JOrigami. Luego origami no es precisamente una palabra que presente ningún problema, al menos en español.

Además de los deletreos, hay un tema por personaje: la cábala (el padre la estudia y está obsesionado con ella), las sectas (al hijo lo absorben en una tipo Hare Krishna y sale de ella a la orden de su padre, muy sencillo todo), la locura (la madre está desequilibrada desde que murieron sus padres cuando era niña. Los vio por última vez a través de un caleidoscopio y ahora, mediante sus robos de pequeños objetos de otras casas, intenta recuperar «la luz» [su imagen] en increíbles montajes que parecen piezas de un caleidoscopio que hace en un local que tiene alquilado sin conocimiento de su familia).

A pesar de esta riqueza temática de la película, todo queda incompleto, deslavazado y sin pies ni cabeza. La niña parece emprender una senda mística que su padre no pudo recorrer, quizá por falta de pureza e inocencia. Al hermano lo dejamos fuera de la secta, compuesto y sin novia. A la madre la dejamos en el manicomio, tras pasar por la comisaría porque la descubren dentro de una casa ajena, y ¿al padre? Al padre lo dejamos inmerso en sus estudios, con los que sabe que jamás podrá experimentar una sensación verdadera y mística, por lo que sabemos que son inútiles.

No me gustó nada. La niña es preciosa, la madre es Juliette Binoche y el padre Richard Gere… Tanto talento por el sumidero.

P.

(NO SIGAS LEYENDO SI AÚN NO HAS VISTO LA PELÍCULA Y QUIERES VERLA: ¡¡¡SPOILER!!!)

Vi la última película de Woody Allen, Match Point. Reconozco que me gustó mucho, no sé si por Londres (recorrí los escenarios en febrero) o por la historia, que incluso cuenta con un par de fantasmas al final. No sé si por lo actores, que excepto por un par, son auténticos desconocidos, ni muy guapos, ni muy altos; no sé si por los diálogos, que fluían con naturalidad.

Allen es un maestro en hacer que parezca que tu opinión y la película van a caer de un lado y después se decanta por el lado opuesto, muy similar a la pelota de tenis que toca la red y no se sabe de qué lado va a caer, si seguirá su trayectoria (mermada) y te dará el punto, o si por el contrario caerá dentro de tu campo y perderás. Exactamente como sucede en los primeros fotogramas de la película, que cortan la escena con la pelota en el aire pero haciéndote consciente de la doble posibilidad.

Más adelante, en un remedo de esa bola en el aire, el protagonista tira una alianza robada al Támesis. Da en la barandilla que rodea el paseo al borde del río y cae dentro. Automáticamente, piensas que el protagonista ha “perdido” su punto, que no podrá zafarse del doble asesinato cometido para continuar con ese ritmo de vida tan cómodo y mantenido, tan de zángano al servicio de una rica heredera.

Y sorpresa, continúa tranquilamente porque un drogadicto, que después muere en una pelea, recupera la alianza y la encuentran en su cadáver, dando mayor credibilidad a la historia de que el doble asesinato había sido una cuestión de mala suerte para la mujer joven, de que había estado en el sitio inapropiado en el momento inoportuno, cuando en realidad su asesinato era el fin y no la consecuencia.

Buen cine.

P.

Leo lo siguiente en el periódico: «Las cinco grandes entidades financieras españolas -Santander, BBVA, La Caixa, Popular y Caja Madrid- facturaron 3.548 millones de euros por comisiones en los tres primeros meses del año»; es decir, la friolera de 588.968 millones de las antiguas pesetas, más de medio billón. Pero lo triste no es eso, sino que esas comisiones suman el importe que «prevé gastar el Ministerio de Educación y Ciencia en todo 2006».

Las comisiones son uno de los temas más vergonzosos que hay en España. En muchos bancos te cobran por apunte (el Santander, por ejemplo, que hace asientos erróneos y luego los retrocede, con lo que pagas por dos apuntes que NO has hecho), por la correspondencia dando cuenta de tu saldo (La Caixa, sin ir más lejos, de cuyo servicio me di de baja en cuanto me explicaron la movida), por todo.

Actualmente, el ahorro rinde más en casa. Los bancos se han apeado de los intereses y regalan vajillas, como si no tuviéramos ya en casa.

Por todo tienes que pagar. No es extraño que la deuda de los españoles sea cada vez más alta.

P.