Archivo de Diciembre 2006

Mi marido me acaba de gastar una inocentada. Tengo que mencionar que no sabe ni francés ni inglés. Como se lo curra mucho, no puedo por menos que ponerla aquí:

Jeudi 28 décembre 2006

Dear Mrs. Pylar Bayle:

Your name and email has been given to us by your friend Cyndy.
I am French and do not speak good English. My name is Paul Elegè Marin and our agency is called ” The Ruttiers “. We are in the west of France.
We have to translate an encyclopedia, English to Spanish (EN>ES) and other languages. We cannot do the calculation of words, but at least they will be a million or two. We cannot pay any more than 10 cents of Euro for word. Are you interested in this work?

Best regards,
Paul Elegé Marin
The Ruttiers
(Liberté, égalité, fraternité, ou la mort!)

Según iba leyendo el mail, iba calculando mentalmente el monto total de la faena (200.000 euros para dos millones), los días de trabajo (667), etc. Incluso estaba a punto de llamar a mi amiga Cindy para darle las gracias…

Se lo he traducido a mi marido, que me ha preguntado escandalizado: «¿¿¿Una enciclopedia???», y luego he abierto el mensaje… Y he reconocido el dominio del correo como uno de los muchos que tiene registrados.

Soy de un crédulo que da grima… :-)

P.

Estos días me han llegado tres proyectos y los tres con ciertas particularidades.

El primero es un software, así que me han pedido Catalyst. Es el único cliente que requiere Catalyst de vez en cuando, así que cuando me pidió que me actualizara a la versión 6, no me lo pensé dos veces. Ahora es cuando empieza lo extraño, porque no he conseguido instalarlo en mi equipo de escritorio, sólo en el portátil. Instalaba el programa, al abrirlo me daba uno de esos errores graves que quieren autoenviarse a Windows (y a los que nunca dejo) y ahí se terminaba la historia. Tras unas 15 intentonas fallidas, en las que limpiaba el registro, etc., acabé desistiendo. Tengo XP SP2 en el ordenador de escritorio y Windows 2000 en el portátil.

Segundo caso raro. Recibo una traducción que viene segmentada en Trados, con los segmentos de traducción con copia del texto original. Me exigen que no use Trados y me mandan un PDF con instrucciones sobre cómo traducir sin Trados un texto segmentado y preparado con Trados. Es decir, se trata de sobrescribir el texto del segmento de traducción sin tocar ninguna de las marcas especiales. Sorpresa por mi parte: ¿en qué se mejora una traducción preparada en Trados para la que no se puede utilizar Trados?

Me mandan el tercer proyecto: una traducción a todas luces sacada de la conversión de un PDF. Naturalmente, abundan los dobles y triples espacios entre las palabras, los márgenes raros, etc. Y vuelven a pedirme que no use Trados, para que el formato no se desbarate. Una pregunta curiosa: a parte de la fuente, ¿se os ha desbaratado alguna vez el formato original? :-) A mí no.

En fin, termina el año con solicitudes un poco extrañas. Si alguien me puede arrojar luz, lo agradeceré.

P.


HO! HO! HO!

Día del sorteo de Navidad, que ya se ha celebrado. En realidad, esta suerte aleatoria me importa un rábano, porque jamás he sido llamada a destacar en estas lides. Creo que a mi familia ya le ha tocado todo lo que le tenía que tocar, y tres veces, y todos sabemos que no hay refrán que diga aquello del «no hay tres sin cuatro»… A un bisabuelo o tatarabuelo mío no se sabe cuánto le tocó, aunque debió ser cuantioso, porque se vino a Madrid a cobrarlo. A mi abuelo le tocó el 2º premio mientras estaba en la guerra de África. Cuando decía que le habían tocado 6.000 pesetas, nos reíamos un poco hasta que afirmaba que aquello equivalía a 4 años de sueldo de la época. Y a un tío abuelo mío le tocó el gordo de Navidad a finales de los 60… Y había comprado una serie entera (desde el cielo le dieron el chivatazo, seguro), que se convirtió en 135 millones de pesetas, de las de Franco, claro.

La suerte está prácticamente agotada por mi lado de la familia. Por el lado político, la que copa premios es mi suegra. No he visto persona con más suerte. Que yo sepa, ya le han tocado dos cosas medianamente «gordas». Mi marido sale a su madre. Tiene suerte hasta decir basta, aunque cuando yo estoy presente, ese buen fario suyo se mezcla con mi gafe y se queda en nada.

Pues eso, que hoy es el Día Mundial de la Salud, por aquello de los buenos deseos que acompañan al «no me ha tocado nada».

Este año, las fiestas me pillan un poco de medio lado, con cantidades ingentes de trabajo y con los deberes bien hechos: mi marido y yo ya tenemos TODOS los regalos para la familia.

A los que os guste la electrónica, os encantará saber que todos los regalos se enchufan o llevan pilas: un reproductor de DVD (para mi tía), un reproductor de DVD portátil (para mi cuñado) y un marco electrónico para fotografías (para mi suegra).

:-) Ahora solo falta que se vaya la luz.

P.

PD: felices fiestas, por si no nos leemos en estos días.

Hace unos días, vi «La dalia negra» en inglés, porque era una peli que tenía muchas ganas de ver. Bueno, en realidad muchísimas.

No sé si últimamente las pelis llevan mucha limoná y poca chicha. Lo cierto es que me cuesta ver películas que me gusten de verdad (me encantó «La leyenda del pianista en el océano», porque tiene un realismo mágico muy particular y la historia es preciosa).

«La dalia negra» pertenece al llamado cine negro y cuenta la historia de un asesinato. La ambientación, los decorados, el maquillaje y el vestuario son excepcionales y están cuidadísimos (con algunos pequeños anacronismos, como el uso de un bolígrafo que todavía no existían en los 40).

La historia se basa en un asesinato real que quedó sin resolver. La novela explora el asesinato y adjudica culpabilidades donde no las hubo. Y claro, la película se basa en la novela.

Cuando pienso en cine negro, pienso en las grandes «damas» de este género, mujeres como Joan Crawford o Bette Davis. Y claro, a una cría de 22 (Scarlett Johansson) le falta el empaque necesario para haber sido la amiga de un gánster y después de un poli. ¿Qué pasa? ¿Que la destetaron con tíos?

Pues eso, falta empaque y savoir faire, faltan años, falta saber coger una boquilla y fumar sin inmutarse mientras el humo te recorre la cara.

De 5 puntos, le doy 1, por tener la ambientación que tiene. El resto es una pérdida de tiempo. Por cierto, ¿qué hacen con el cuerpo del poli? ¿Lo incineran sobre la marcha????

P.

En nuestra profesión suele haber períodos flojos. Coinciden con las vacaciones o días de fiesta de los clientes (a menos que te acaben de encargar un trabajo enorme, de los que no me gustan), el final del año fiscal, acontecimientos geopolíticos de todo tipo (después de los atentados de Nueva York, hubo un período de varios meses de incertidumbre que se notó en un bajón en las traducciones), etc.

¿Qué quiere decir todo esto? Que no se percibe la labor del traductor como básica. Es un bien prescindible y el primero en salir por la ventana cuando escasea el dinero.

No obstante, me gustaría que alguna de estas grandes multinacionales me viera por un agujerito cuando voy de compras. Cuando veo algo que me gusta, miro la etiqueta. Si la traducción de la etiqueta (en inglés o en español) es una porquería, vuelvo a dejar el producto en la estantería y me voy en busca de otro producto cuyos fabricantes se hayan molestado en ofrecer un artículo de calidad, de principio a fin.

Si todos empleáramos esta ética para hacer las compras, creo que más de uno empezaría a comprender la importancia de las buenas traducciones… Es solo una idea.

P.

Aunque aún faltan unos cuantos días para el 25 de diciembre, se empieza a notar la marabunta que ruge por las calles, ávida de gangas (que no hay), rebajas (que no existen) o un mísero taxi para volver a casa (en estas fechas, los taxis son un mito).

Las calles se llenan de gente precisamente cuando empieza a hacer más frío. La batería de anuncios típicos de estas fechas vuelve a nuestras pantallas y nos recomienda el turrón más delicioso, el champán más exclusivo o los 1.001 juguetes que hay que comprar para los niños…

¡Cómo cambian los tiempos! Cambian los tiempos y trastocan las modas. Ahora no existen anuncios de mecanos, ni de juegos de construcción, ni nada remotamente creativo. Son todos juguetes caros y, a ser posible, con unas cuantas pilas. Cuantas más pilas y más caras, mejor.

Hasta los libros que anuncian en la tele llevan pilas y sonidos… Me recuerdan a los primeros libros que le compré a mi sobrino, carísimos, con unos disquitos de plástico para que pudiera obviarse el elemento más necesario de la lectura infantil: los padres. Porque también recuerdo las lecturas «dramatizadas» de Peter Rabbit que me «exigía» mi sobrino.

La primera vez que hice mi dramatización, abrió mucho los ojos, con sorpresa, pensando que quizá le estaba dando gato por liebre. Luego le gustó y se reía… Y yo he perdido la cuenta de todas las veces que se lo tuve que leer.

Pues eso, fun-fun-fun y que Dios nos coja «confesaos».

P.

Los lunes por la noche, me siento delante del televisor y no hay quien me despegue en tres horas. Primero ponen «CSI Miami», luego «CSI:NY» y, por último, «CSI», la serie original ambientada en Las Vegas.

Confieso que durante las dos primeras dormito sin compasión. Hasta que mis oídos captan algo que chirría… ¡Y cómo chirriaba el error de traducción de esta noche!

Horatio se acerca al laboratorio para preguntar sobre unas muestras. La analista se sonríe y declara: «Ha sido un dolor en el cuello». Después entra en complejas explicaciones que nada tienen que ver con la anatomía humana.

Imagino la cara de perplejidad de los espectadores que no sepan inglés. ¿Qué tienen que ver la sonrisa, un dolor de cuello y los resultados de los análisis? Nada en absoluto. Es sólo la traducción de alguien ignorante.

«To be a (royal) pain in the neck/butt» se aplica tanto a personas como a cosas. Literalmente es «ser un (real) dolor de cuello/culo». Gramaticalmente ya empiezan los problemas, porque nosotros no decimos «tengo un dolor en la cabeza», sino «un dolor de cabeza». Luego la preposición es errónea y la frase es un calco del inglés. Pero ya sea por persona o cosa, significa algo difícil, engorroso, un galimatías, alguien inaguantable…

Ya lo sabes, si tienes un dolor en el cuello y ni un signo de tortícolis, va a ser que tienes algo tedioso y engorroso entre manos.

P.