Archivo de Abril 2007

El otro día he leído una afirmación en una de las listas de distribución que me ha dejado pasmada y que equiparaba la acción de abrir un ordenador y tocarlo para ampliarlo con la acción de abrir un bolígrafo cuando éramos niños. Yo no sé qué bolígrafos utilizaba mi colega, pero los míos se llamaban Bic e iban a la papelera en cuanto se terminaban.

No es difícil abrir un ordenador, pero al principio necesitas ayuda porque un ordenador es básicamente una caja, con una placa donde todo va pinchado. Y todo hay que pincharlo de una determinada manera… Aquí tenéis una placa ASUS (mis favoritas por su diseño). Miradla bien; ahí están todas las ranuras que hay que llenar con procesadores, tarjetas gráficas, RAM, sonido… con todo. Ahí se conectan hasta los ventiladores adicionales que le queramos poner a la torre.


Os he dicho que las placas ASUS son mis favoritas por su diseño, pero obviamente ya he visto unas cuantas placas y sé como funcionan.

Así que no me parece vergonzoso que alguien lleve el ordenador a un servicio técnico para que cambien piezas, amplíen memoria, etc. Si tienes un amigo al que le guste hacer estas cosas, adelante, pídele que te avise cuando vaya a hacer algo. Así aprenderás las nociones básicas que se necesitan para hacer mantenimiento de hardware.

Pero… Pero el software es harina de otro costal. Como traductores que trabajamos con software a diario tenemos que saber cómo usarlo, cómo hacer sus actualizaciones, cómo mantenerlo y cómo salir de los embrollos que nos puede ocasionar de vez en cuando. Eso incluye ser capaces de desarmar un virus que nos hayamos «comido» por alguna razón.

Primera regla de oro: para no pillar virus hay que ser un poco avispado. Lo primero que hay que hacer es ACTIVAR LAS EXTENSIONES. Ah, que no sabes lo que son las extensiones… Pues son las tres letras o números que aparecen detrás del puntito en el nombre del archivo: .avi, .doc, .mp3, .txt, .xls, .pdf, etc. Son importantes: le sirven al ordenador para saber con qué programa se abre un archivo determinado. Y se activan de una manera muy sencilla: haz doble clic en Mi PC, selecciona Herramientas > Opciones de carpeta > Ver. En el cuadro Configuración avanzada, desactiva la opción Ocultar las extensiones de archivo para tipos de archivo conocidos y activa la opción Ocultar archivos protegidos del sistema operativo. Haz clic en Aplicar a todas las carpetas y en Aceptar para cerrar el cuadro de diálogo.

¿Para qué sirve lo que te acabo de indicar? Para dos cosas:

1. Si no ves los archivos del sistema, es menos probable que borres alguno inadvertidamente.
2. Si ves las extensiones, será menos probable que te cuelen un virus (muchos, amparándose en que la configuración predeterminada de Windows consiste en ocultar las extensiones, nombran sus archivos como XXX.txt.exe, por ejemplo, y tú solo ves XXX.txt y te crees que es un archivo de texto).

Más consejos más adelante.

P.

Hace ya unos días, mencionaba que se podía inflar el currículo y que eso no lo hacía un instrumento fiable, per se, para seleccionar traductores:

El currículo ayuda, ¡cómo no!, pero no es un baremo fiable de la capacidad de una persona. ¿Por qué? Porque puedes haber inflado los detalles, porque puedes haber cambiado los nombres de las universidades por otras instituciones más prestigiosas… Se me ocurren 1.000 cosas, la verdad.
(de «Currículos y pruebas»)

Y hoy leo una noticia que me ha dejado impresionada: la decana de admisiones de MIT ha presentado la dimisión por haber falseado sus datos hace 28 años cuando entró como empleada de MIT (MIT News).

Me llama la atención que una institución como MIT se deje engañar así, porque hay muchas comprobaciones que se pueden hacer para corroborar que X es X y estudió Z en la universidad Y.

Lo que me sorprende es que lo haya desvelado ¡28 años! más tarde. Y lo que voy a decir es pura herejía: ¿era buena en su trabajo?

P.

Este fin de semana tengo intención de actualizar la versión de WordPress que utilizo en este blog. Aún no sé si voy a hacerlo desde las direcciones respectivas de Maremagnum (/maremagnum y /pandemonium) o si voy a crear un directorio raíz para intentar solventar todo desde una sola dirección. Aún es pronto para saber lo que voy a hacer, aunque empiezo a darle vueltas.

Por ese motivo, es posible que Maremagnum no esté disponible en determinados momentos, aunque intentaré minimizar el tiempo de inactividad.

Y os dejo con una fotografía espectacular del sol, que se nos está poniendo tan de moda últimamente:


P.

Un pequeño camello barcelonés decidió recurrir a una campaña de publicidad bien planificada para intentar atraer clientela.


Literalmente, la nota dice lo siguiente:

Costo del gueno

Vendo costo de guena calidas ha chabale rollao y no venir lo menore.

Esperar al lao de la bentana de detras mi casa y en lo banco de asentarse.

no llamar la atension o no su vendo na.

podei silvar o llamarme y sargo po la bentana/me llamo XXXXX

vale 20 uros una barrita

ta bien.

planos

tituto

Costo del bueno:
Vendo costo de buena calidad a chavales enrollados, que no vengan menores.
Esperad al lado de la ventana de detrás de mi casa y en los bancos de sentarse.
No llaméis la atención o no os vendo nada.
Podéis silbar o llamarme y salgo por la ventana/Me llamo XXXXX.
Vale 20 euros una barrita. Está bien.
planos [instituto]

A pesar de las evidentes faltas de todo tipo, el marketing se le da bien. Un poco agresivo, eso sí. Tan agresivo que puso su nombre y un plano de donde vive y a estas horas anda en comisaría.

:-) P.

El primer mandamiento de la informática es de una lógica aplastante: si funciona, no lo toques. A pesar de su lógica y de ser una de esas normas que implican los dos dedos de frente, siempre nos tienta pensar que lo que vamos a hacer mejorará nuestra calidad de vida, cuando en realidad, durante unas horas, la convierte en un infierno infame.

Entono el Mea culpa ahora mismo, porque el viernes me tiré 5 horas intentando devolver mi ordenador al mismo estado en el que estaba antes, aunque al final fuera un poco mejorado. (¡Yupi!)

Hacía ya unos días que, cuando lo ponía en marcha, mi ordenador hacía un CHKDSK de la partición donde tengo mi trabajo. Como está a buen recaudo en un disco externo al que se copia a diario (con lo que nunca perdería más de 24 horas de trabajo), no me preocupaba tanto la posibilidad de perder trabajo como la de que el disco estuviera «tocado» por algún motivo.

Entonces intenté desfragmentar el disco y la utilidad que tengo para ello me decía que había un CHKDSK programado para el inicio y que, hasta que no se efectuara, no podría desfragmentar nada. A pesar de hacer el CHKDSK, la utilidad no lo reconocía y me seguía dando el mismo error al intentar desfragmentar mi disco de trabajo.

Luego leí en Internet que mi problema parecía ser cosa común entre los usuarios de XP y que la única solución posible consistía en formatear el disco en cuestión.

A esas alturas me di cuenta de que, como había tocado el registro (soy una chica mala y tontorrona) intentando borrar la posible automatización de CHKDSK, me había cargado mi red de seguridad, el programa GoBack que permite revertir el estado del ordenador a un determinado momento.

No solo GoBack había dejado de funcionar, sino que todo Norton SystemWorks estaba kaput. Digamos que el Norton no es programa inteligente. Para poder reinstalarlo, tienes que eliminar hasta la traza más ínfima de su paso por el ordenador o te dará un fallo, en cuyo caso, te toca seguir una lista de unos 30 pasos elaborada por Symantec.

Total, como me sobra el tiempo, cinco horas para que el CHKDSK no se ponga en funcionamiento cuando le dé la gana y para constatar que soy demasiado mayor para pelearme con el Norton.

P.

Surge una nueva polémica en otra de las listas a las que estoy suscrita. Uno de los colegas (no soy digna de llamarlo así, seguro**) indica que la manera más fiable de reconocer a los profesionales de la traducción consiste en ver si tienen títulos específicos de traducción. Ese pequeño preámbulo siempre le sirve para indicar lo muy cualificado que está él, claro.

Vaya por Dios, vamos a ser tan tontos y tan ingenuos ahora como para retroceder como los cangrejos y mirar solo el currículo de una persona…

El currículo ayuda, ¡cómo no!, pero no es un baremo fiable de la capacidad de una persona. ¿Por qué? Porque puedes haber inflado los detalles, porque puedes haber cambiado los nombres de las universidades por otras instituciones más prestigiosas… Se me ocurren 1.000 cosas, la verdad.

Si estuviera buscando traductores, miraría el currículo, por supuesto, pero no me detendría ahí. La verdadera prueba de fuego es la traducción en sí. Cómo se desenvuelve una persona a la hora de afrontar un texto.

Ya sé que lo que voy a decir es un anatema para todas las agencias que conozco, pero las pruebas de traducción no conducen a ninguna parte. En primer lugar, muchas están mal diseñadas. He visto pruebas que consistían en listas de piezas mecánicas. Eso solo demuestra que tienes el vocabulario o lo sabes buscar y estás dispuesto a perder el tiempo. Pero no demuestra que sepas redactar. ¿Qué redacción hay en «Espejo retrovisor derecho»? Ninguna.

Otro de los fallos de las pruebas radica en que todo el mundo quiere una prueba gratuita. Hace una semana, me llegó una prueba. Después de perder un par de horas con ella (eran unos párrafos infumables sobre mecánica), decidí que no tenía por qué invertir más tiempo en algo que no me reportaba ningún beneficio salvo la promesa de «mucho volumen en el futuro». ¡A saber! Pero la pérdida obvia de tiempo y el trabajo «real» que tenía sobre la mesa, me hicieron desistir en menos que canta un gallo. A otro perro con ese hueso.

¿Cómo cambiar mi actitud y la de miles de traductores para poder observar la mercancía en una situación controlada? Hay que pagar. Hay que encargar una prueba pagada, sin decir que es una prueba, a las tarifas normales que hayamos negociado con el traductor. Unas 400 o 500 palabras bien elegidas pueden ser clave para saber si el traductor posee el bagaje que queremos o no.

Algo que las agencias parecen no tener en cuenta es el compromiso que adopta un traductor con un proyecto de pago. Lo primero que hacemos muchos traductores es rechazar el texto si vemos que no podemos cumplir con sus exigencias. Si contamos con unos plazos razonables de entrega (3 días para esa falsa prueba, por ejemplo), nuestro cerebro entra en modo trabajo y ponemos nuestro amor propio en hacer un buen trabajo.

Muchos dirán que tanta prueba pagada podría llevar a la ruina a más de una agencia. Claro, claro, lo comprendo. Si no fuera porque con la correspondencia y los currículos se puede cribar un 95% de los pretendientes a traductores… :-) Añádele a eso otro 3 o 4% por motivos varios y ya solo queda un 1% para la prueba pagada.

P.

**No soy digna de llamarlo colega porque no tengo titulación específica de traductora… Que no existía cuando estudié.

El flamante heredero del Eurodicautom no funciona. Dejó de funcionarme hace unos 10 días, coincidiendo con Semana Santa. Me armé de paciencia, porque hasta los funcionarios se cogen vacaciones (debería haber dicho que «¡por supuesto!, los funcionarios se cogen vacaciones»).

Pero este fin de semana pasado ya escribí preguntando por el problema y su posible solución. El problema son las cookies, que se codifican mal. Y tiene solución.

La recomendación que hacen consiste en borrar las cookies entre búsqueda y búsqueda. Una castaña como cualquier otra.

La solución que me ha funcionado a mí consiste en tocar la configuración un poco y olvidarme de ella después. Vaya por delante que utilizo Internet Explorer 6.0 (sí, ya lo sé, qué atrasada… Pero es que no me da ningún problema de visualización y me gusta evitar problemas).

Así que, abriendo IE, nos vamos a Herramientas>Opciones de Internet y elegimos la ficha Seguridad. Elegid Sitios restringidos y haced clic en Sitios. Añadid ahí la dirección del IATE (http://iate.europa.eu). Haced clic en Agregar y después en Aceptar. Luego hacemos clic en Nivel predeterminado y ya podemos cerrar todo eso.

Al poner esa dirección en Sitios restringidos, el ordenador ya no acepta las cookies del IATE, con lo que te libras de todo ese trabajo de limpiar cookies después de cada búsqueda.

P.

PD: siempre acudía al Eurodicautom cuando el IATE no funcionaba, pero eso ya no sale bien, porque el Eurodicautom redirecciona al IATE. No sé a qué mente diabólica se le ha ocurrido…

2ª PD: cuando el IATE funcione bien, acordaos de sacarlo de los Sitios restringidos, para que el buscador recuerde vuestras preferencias de búsqueda…

En una de las listas profesionales a las que estoy suscrita, se ha desatado un debate sobre la corrección a la hora de escribir mensajes. Mientras unos opinan que no es demasiado importante la forma, otros piensan que las listas son un reflejo de quiénes somos. Entre estos últimos me encuentro yo y voy a explicar por qué.

Trabajamos con el idioma y pretendemos comer de él. Me parece importante ofrecer una imagen de corrección al enviar mensajes a una lista profesional. Nunca sabes quién te lee, nunca sabes de dónde te llegará el próximo trabajo. Es importante que ese público, muchas veces silencioso, saque dos impresiones:

1. Que te molestas en consultar los diccionarios antes de lanzarte a una pregunta.

2. Que en preguntas y respuestas eres capaz de expresarte con corrección gramatical, ortográfica y léxica.

¿Es mucho pedir que la gente utilice las interrogaciones y exclamaciones de apertura (obligatorias en español)? ¿Es mucho pedir que la gente no incluya abreviaciones que no vienen al caso o que son incorrectas? ¿Es demasiado pedir que la gente se moleste en poner la tilde a las palabras acentuadas según las normas?

Esto me recuerda a una amiga que siempre se duchaba y se ponía ropa interior limpia antes de salir por la noche a tomar una copa, por si le pasaba algo y terminaba en el hospital, que los médicos la vieran limpia.

Pues esto es algo parecido. No cuesta dinero parecer un profesional en estas listas, solo cuesta un poco de esfuerzo.

P.

No sé si recordaréis a Wolfowitz, presidente del Banco Mundial, que tanto pudor demostró al descalzarse en una mezquita turca porque llevaba dos hermosos «tomates» en los calcetines. Y digo yo, ¡qué poco agradecida la novia (alias «la bien pagá») que no le regaló un par de calcetines por Navidad!


P.

A todo escritor le llegan las dudas de si será lo suficientemente bueno. Durante mucho tiempo, serán solo sus ojos los que juzguen lo que escribe. A veces le sorprende lo que ha escrito en un determinado momento. No obstante, su creación suele terminar olvidada, ajena a ojos extraños, o en el fondo de la papelera. Las papeleras de los escritores están llenas de los desechos de su trabajo, de palabras que no logran articular, exactamente, lo que su mente percibe con tanta claridad.

En todo momento, el escritor juega mentalmente con imágenes que podría plasmar. Ahí llega el momento decisorio: papel y bolígrafo (u ordenador o máquina de escribir), o el olvido. Lo malo de esas imágenes olvidadas es que jamás llegas a recuperarlas y te quedas persiguiendo fantasmas.

Por eso se titula esta entrada «La faena de escribir», no solo porque sea un trabajo, sino porque también es una mala pasada. Si a eso le añadimos que el que quiere ser escritor siempre siente ese deseo, en mayor o menor grado, el desastre está servido.

Cuando llevas años dándole vueltas a una novela y encontrando excusas para no escribirla mientras exploras, casi obsesivamente, hasta el último detalle, necesitas un desencadenante que te haga escribir. Yo todavía no lo he encontrado.


Aquí encuentran su motivación dos escritores: un escritor en ciernes, con algunas ideas, sin demasiada experiencia vital, y un escritor mayor, consagrado, amargado, que lleva 20 años sin escribir y le ha cogido miedo, pero cuya mente sigue embargada de imágenes que podría plasmar en cualquier momento.

Si a eso se le añade el histrionismo de los italianos y el sol de la Toscana, con su ritmo lento y sus casas destartaladas y encantadas, éxito seguro.

Se anuncia como una comedia romántica porque, ¡cómo no!, «chico conoce a chica», pero algunos de los consejos del escritor consagrado no son malos en absoluto, como el de utilizar una máquina de escribir manual porque, al ser más lenta que un ordenador y no poder borrarse lo escrito, hay un cierto tiempo que permite pensar al escritor.

En todo caso, una película recomendable y entretenida.

P.

PD: siempre empiezo mis relatos a mano en un cuaderno que tengo a tal efecto. Lo más gracioso es que llega un momento en el que mis dedos reclaman el teclado porque las ideas empiezan a coger ritmo. Si interrumpo la escritura en ese momento, el relato queda inacabado.

Allá por los 60, cuando se intentó dar el espaldarazo turístico a España, se creó un eslogan que sigue dando mucho juego: Spain is different.

Y digo que sigue dando juego aunque solo sea porque en este país no existe la presunción de inocencia. En todo el derecho internacional, eres inocente hasta que se te halla culpable frente a un tribunal. Aquí no. Aquí eres culpable hasta que demuestras tu inocencia.

Desde hace ya tiempo, los españoles que compramos CD o DVD vírgenes tenemos que pagar un impuesto que se llama canon. El canon pasa íntegro a la SGAE, que supuestamente vela por los intereses de los creadores y su propiedad intelectual.

Es decir, da igual que el CD/DVD lo quieras para guardar las fotos de tu último viaje a Londres, tu trabajo o los libros de contabilidad de tu empresa. Por ley se te obliga a pagar un impuesto de derechos de autor.

Se habla de que el canon se extenderá a todos los dispositivos de almacenamiento o grabación, para paliar los estragos de la piratería sobre las discográficas y las compañías cinematográficas…

Encima, para mi desmayo, cuando compro un DVD original me tengo que tragar el rollo del ministerio sobre la piratería (no te dan la opción de saltártelo; el reproductor te dice que esa acción no está permitida en ese momento). ¡Por Dios, que he pasado por caja!

Total, aquí estoy pagando un impuesto por piratería. Y entre sus cánones y los bodrios de anuncios en los DVD originales sin opción de evitarlos, me siento cada vez más inclinada a ejercer la piratería que ya estoy pagando.

Es decir, compro un CD/DVD virgen ergo soy culpable de piratería. Decididamente, «Spain is different».

P.