Archivo de Octubre 2007

Lo prometido es deuda, aunque me haya despedido de momento de vosotros hasta la primavera. Pero ya terminó el campeonato de F1 y os tengo prometido un análisis del flamante «pudo-ser»: Hamilton. Empezar diciendo que nunca había visto a ningún aspirante al campeonato perder una ventaja de 17 puntos en dos carreras… Pero tampoco había visto jamás a ningún novato empezar con un coche preparado por un bicampeón.

Y leo para mayor regocijo que el «problemilla» que tuvo Lewis con el cambio se debió a que apretó el botón P, el limitador de velocidad para entrada en boxes…

Antiguamente, en los bancos aquí en España, el personal entraba con un puesto de administrativo e iba subiendo a medida que sus aptitudes y la formación lo permitían, de manera que cuando Zutanito llegaba a director de la sucursal, por ejemplo, conocía todos los entresijos habidos y por haber. Actualmente esa costumbre ha caído en desuso y es una lástima, porque hay muchos directivos que desconocen el funcionamiento básico de su empresa.

A diferencia de todos los campeones anteriores, Alonso, Kimi, Schumacher, Hakkinen, etc., este chavalín apellidado Hamilton ha tenido patrocinador desde los 12 años… Es decir, cuando los otros aprendían de todo y se tiraban en el suelo con un mono para reparar un manguito picado, porque no había dinero, este esperaba a que llegaran los hombres de McLaren o su dinero a cambiarlo por uno nuevo. Y así pasa, que ha ido toda su vida de Director General y no sabe ni configurar el coche.

Entre eso y sus rabietas de «ahora no te dejo que des una vuelta rápida» o de «te denuncio a la FIA por haberme jodido», la verdad es que solo aprecio una cosa: sabe pisar el acelerador, de eso no me cabe la menor duda. Pero no sabe conservar la mecánica ni las ruedas, no sabe ser frío y dejarse pasar tranquilamente cuando no se juega una posición, sino un campeonato…

Espero con avidez el próximo campeonato, sobre todo si Alonso no le prepara el coche. Quiero ver hasta dónde llega sin ayudas superlativas… Creo que no llegará muy lejos, la verdad.


El Director General de McLaren

P.

PD: ¿soy la única a la que le parecen cutres las botitas de charol?

Me voy a tomar unas vacaciones de Maremagnum. Por motivos personales, cierro este estalache hasta la primavera. Necesito concentrarme en otras cosas y necesito un tiempo con menos estrés, que he tenido mucho en los últimos meses (y mi cuerpo lo acusa, claro).

Nos vemos en unos meses. Que lo paséis bien.

P.

Comienza la época de licitaciones por las traducciones de la UE. Como si de un gigantesco pastel se tratara, todas las moscas (agencias) revolotean en torno a la Comisión y tiran de bases de datos para encontrar miles de traductores que los ayuden a ganar la licitación.

Las exigencias son múltiples: CV en formato europeo, carta de licitación, copia de títulos…

Empecemos por el CV, la mayor castaña del mundo mundial. El CV en sí está bien organizado y muy clarito, si no fuera por las 12 páginas de instrucciones que te remiten a páginas web con más instrucciones… Total, yo que siempre he tenido el CV muy bien organizado (aprendí en EE. UU., donde los CV académicos son punto y aparte), tardé solo 3 horas en hacerme el currículo europeo, pero no descarto que se puedan tardar más. :) Lo bueno que tiene, es que te lo puedes guardar tranquilamente y utilizarlo hasta para pedir trabajo en agencias extranjeras.

Lo de mandar copia de los títulos me parece harina de otro costal. Con toda la picaresca que hay en el mundo, decidí proteger un poco mis documentos y hacerlos medianamente inservibles para usos espurios (prevención que puede desaparecer si se abren con programas diferentes, eso sí).

Trabajando con Adobe Acrobat (ojo, el programa completo), puse limitaciones de seguridad al documento: prohibida toda extracción o manipulación, impresión a baja resolución. Eso se hace con el menú Documento>Seguridad.

Y para que mis intenciones queden patentes, añadí una marca de agua que «emborrona» la nitidez de mis copias (Documento>Agregar marca de agua y fondo). Ahí tenéis un ejemplo:


P.


:) No hay más que decir.

P.