Archivo de Noviembre 2007

Se termina noviembre, que nos deja el tema tan manido de las tarifas. Esta vez no tiene que ver con cantidades o reventones de mercado, sino con algo básico y fundamental: quién establece las tarifas.

Ando harta de escuchar que tal o cual agencia son mejores o peores clientes por las tarifas que ofrecen. Y este tipo de charla no es mala, pero choca frontalmente con la mentalidad que debería tener un traductor: somos empresas y nadie nos debe dictar los precios; los ponemos nosotros.

Ninguno de nosotros va al mercado y le ofrece un precio al pescadero**, ¿verdad? «Ese atún, ese lomito de atún tan bonito me lo llevo por 9 euros el kilo, ¿hace?». Si se lo hiciera a mi pescadero, que lo vende por 12 euros el kilo, creo que resonarían sus carcajadas por todo el barrio.

Así que esta es la primera lección para todos los traductores, nuevos y profanos: tenemos que empezar a adoptar una mentalidad corporativista. Nosotros fijamos las tarifas, no la agencia de turno.

P.

**Por consejo de mi acupuntora, me he despedido de la carne hace unos 10 días. Ahora tomo pescado exclusivamente. :)

Hice esta fotografía desde la ventana de mi casa hace cuatro días.


Hasta ese momento, teníamos el otoño más suave que podáis imaginar, con los árboles cambiando colores lentamente, aún con todas sus hojas.

De repente, cuando me levanté el día de la foto, vi el suelo alfombrado de amarillo, el cielo gris y el ambiente frío. Desde entonces, he vuelto a usar mis abrigos y Madrid se cubre de nubes grises y tristes.

P.

Sigo con mi ojo crítico a la hora de leer el periódico. Lo de esta mañana ha sido colosal:


Venga, va, una de diccionario:

infringir.
(Del lat. infringere).
1. tr. Quebrantar leyes, órdenes, etc.

infligir.
(Del lat. infligere, herir, golpear).
1. tr. Causar daño.
2. tr. Imponer un castigo.

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Así que eso de infringir una derrota, es como si rompiéramos las leyes del Marqués de Queensberry o algo así. INFLIGIR una derrota… Pienso que este error se debe a que mucha gente intercala una N en infligir, que pasa a ser «inflingir», verbo inexistente. El mismo diccionario te reenvía a infringir, en vez de advertirte que hay DOS verbos similares:


El segundo gazapo no es tal, sino una mala traducción y una evidente carencia de cultura. Anoche recalé en un documental sobre las obras de ingeniería romanas. Termas, acueductos… ¿Carreteras?!!! Por obra y gracia de una mala traducción, las calzadas romanas se me convirtieron en carreteras (Roman roads). Tanto dinero como se desperdicia en televisión y no podían tener un especialista que corrigiera los errores de bulto…

¡En fin!

P.

*La expresión para error es gazapo, pero el tamaño de los que he detectado los convierte en conejos adultos… :D

Ando un poco más tranquila y he decidido que no aguanto este pseudoexilio autoimpuesto ni un minuto más. Así que vuelvo por los fueros de la sana escritura, que es muy buena para la cabeza.

Cada día, veo algo que me horroriza o me hace reír, siempre sobre ese idioma tan nuestro y que tan mal usamos. Decir que lo usamos no es más que un eufemismo de lo que realmente hacemos: masacrarlo. Y para muestra este botón:


No contentos con no traducir «New Jersey»** (Nueva Jersey hasta para los que hemos vivido allí), escriben «Whasington», con todas las letras, sí, pero mal colocadas… :D

P.

**Si lo que buscaban eran los nombres de los equipos, les faltan artículos, porque no es lo mismo Chicago (ciudad) que LOS Chicago (Bulls o lo que sea).