Archivo de Mayo 2008

El otro día he hablado de la necesidad de usar correctores que garanticen la calidad del trabajo que hacemos y que nos ayuden a seguir aprendiendo o evolucionando en diferentes temas (¡Qué atrevida es la ignorancia!). Y, naturalmente, se me han venido encima preguntas sobre los correctores, cómo encontrarlos, qué tipo de trabajo encomendarles, etc. Así que hoy vamos a dedicarnos a esta minucia que no lo es. :)

Vaya por delante una apreciación: los correctores son un paso intermedio entre el traductor y el cliente. Los pueden emplear los dos, el traductor y el cliente. Yo sólo voy a hablar de los correctores que emplea el traductor (muchas veces he perdido la paciencia con los que emplea el cliente, que a veces son desastrosos [lo siento si alguno me está leyendo, pero es que me ha tocado cada corrector…]).

Supongamos por un momento que, como dice Olli, «he traducido un texto sobre, por ejemplo, la manufactura de prótesis de rodilla con láser de berilio». He terminado mi traducción y he pasado mi corrector ortográfico. También me lo he leído y lo he corregido a mano. Digamos que ya me he quedado en blanco para seguir corrigiendo.

El primer problema que tengo es el de la temática. Lo de las prótesis de rodilla no debe ser un tema muy común, pero lo bueno que tiene es que hay ortopedias mil en todas las ciudades. Pues llamo a unas cuantas y pido información a ver si tienen las prótesis en cuestión. Cuando encuentre una, me voy a la ortopedia a investigar y me hago con el nombre del fabricante. Y llamo a fábrica y hablo con alguien que me pueda explicar de qué va el tema. Otra opción consiste en llamar a un organismo de los que hay tantos en España. En este caso, llamamos a FEDOP (Federación Española de Ortesistas Protesistas) y que me pongan ellos en el buen camino.

Si os fijáis, la primera corrección conceptual la puedo hacer yo misma. Sólo consiste en ponerse las pilas y clavar los codos para estudiar lo que estoy haciendo.

Una vez terminada esta fase, se lo entrego a un buen traductor / corrector / investigador. Sí, es difícil encontrar uno bueno, pero los acabas viendo en las listas, te lo aseguro. Son personas que terminan por llamarte la atención: escriben bien, no hacen preguntas tontas, saben argumentar sus puntos de vista, tienen una buena cultura, son curiosos… Todo eso se ve en los mensajes, por eso digo que es tan importante escribir bien. Y te pones en contacto con alguien que te merezca todas las garantías y le propones el trabajo. Le indicas exactamente lo que tiene que hacer, los términos que aún tienes muy sueltos, gramática, estilo.

Personalmente siempre digo que corrijan lo que quieran y les señalo las cosas o conceptos que aún me producen dudas. Porque sé que mi correctora me lo va a mirar con lupa (me fío de ella, así de sencillo).

:) Tiempo y dinero: le doy el tiempo que me pide y el dinero que quiere. Y jamás me ha defraudado ni se ha salido por los cerros de Úbeda con la factura.

Ya sé que la forma que tengo de trabajar con los correctores en un poco vaga, pero me funciona y yo aprendo. Espero que os sirva a vosotros también.

P.


Esto lo vi ayer y me lo guardé para colgarlo aquí, donde sabréis apreciar todo su valor. De «Villavicio» hemos pasado a «Villancico». Sé que cuando se lee, suplimos las letras e imaginamos lo que no vemos, como lo que me pasó a mí con «El compromiso Acciona» (Cuando leo mal, leo fatal). Pero una cosa es tener un golpe de vista, y otra ser un periodista citando el nombre propio de una obra. Lo de Villavicio casi me suena a las pinturas libertinas de Pompeya y Herculano. Lo de Villancico pues me recuerda a Raphael, a Chencho cuando se perdió en la Plaza Mayor (véase «La gran familia»… o no)… En fin, lo de Villancico me trae unos recuerdos muy dictatoriales***, qué le vamos a hacer.


Si la otra era ligera y hasta entrañable, la redacción de esta noticia me ha crispado los nervios. ¡Qué mal, por Dios!

Vayamos por partes:

«Apoyó la punta de su pistola sobre el paladar y jaló el gatillo» es una imposibilidad física, así de claro. El paladar se define como la «Parte interior y superior de la boca del animal vertebrado» (Real Academia Española © Todos los derechos reservados), por lo que jamás podrá apoyarse un arma sobre el paladar. La punta de su pistola es simplemente el cañón de la pistola y lo que se dice en estos casos es: «Se metió el cañón de la pistola en la boca y apretó el gatillo». Lo de jalar, pues en España no se usa, ¡qué le vamos a hacer! Lo de «su pistola» me ha hecho gracia. ¡Como si importase de quién es! :)

«Pero el cañón del arma se le salió de la boca y la bala terminó rebanándole la nariz y una ceja»… Si lo anterior era mera imposibilidad física, esto es gore en estado puro. Lo de rebanar es cortar en rebanadas o dividir algo en dos. Habiendo nariz y ceja por medio, imaginamos que el estropicio ha sido grande. ¿Por qué no arreglamos la frase y la ponemos más sencillita? «Pero se le resbaló el arma y la bala le hirió la nariz y una ceja».

Total, del engendro anterior pasamos a esto:

Se metió el cañón de la pistola en la boca y apretó el gatillo, pero se le resbaló el arma y la bala le hirió la nariz y una ceja.

Voy a empezar a cobrarle estos arreglos al periódico, en serio.

P.

***Tenía 13 años cuando murió Franco. Mis mejores Navidades fueron las que se festejaron hasta mis ocho años. Con nueve, perdí a mi abuela materna y ya nada volvió a ser igual.

Hoy voy a ser un poco dura con los traductores, grupo en el que me incluyo. Y es que a diario veo problemas entre mis colegas, que demuestran un grado de ignorancia y cierta temeridad a la hora de enfrentarse a un trabajo. Así que vamos a repetir algunas verdades como puños, básicas y fundamentales, necesarias a la hora de ofrecer una imagen profesional.

1. Hay que demostrar una cierta seriedad en las listas de distribución profesionales. No vale hablar de «tod@s», ni repartir besos a diestro y siniestro mientras se olvida uno del contexto o de buscar en el más básico de los diccionarios. Cuando pedimos ayuda, hay que facilitar que nos la den. Hay que escribir correctamente, con tildes y sin faltas, con una puntuación apropiada… Vamos, hay que demostrar cierto dominio de la lengua propia, aunque sólo sea para que nos tomen en serio. También es aconsejable un sano respeto por las normas de las listas. Un inciso: no hay que olvidar JAMÁS que en esas listas nos leen personas que podrían ofrecernos traducciones.

2. Hay que evitar traducir a idiomas que no sean el materno. Ya, ya, el inglés se te da muy bien, seguro, pero por muy bien que se te dé, jamás sonarás como un nativo. :) Vamos, las preposiciones y los famosos phrasal verbs te dejarán K.O. en cuestión de segundos.

3. Todos tenemos que aprender, ninguno nacemos sabiendo. Así que no es extraño que de vez en cuando tengamos temas entre las manos que no dominamos precisamente. Lo que no podemos hacer es asaltar a alguien con una lista de 100 preguntas. Para salir airosos de nuestra ignorancia y aprender, que es de lo que se trata, debemos hacer dos cosas: a) encontrar un organismo en nuestro país equivalente al que rige lo que vamos a traducir y leer varios documentos para coger un cierto aire al vocabulario; b) buscar un buen corrector que sepa del tema y pagarle por su trabajo.

4. Nada de coger excesivo trabajo. A veces leo declaraciones que me dejan estupefacta sobre la cantidad de palabras que hace la gente: 7.000 palabras de tipo técnico al día. Como se dice en mi tierra (tal cual se dice), ¡Amosanda! Revisa un poco lo que haces. Si es técnico y lo quieres hacer BIEN, no pasarás de las 2.500 palabras diarias, y es una buena cantidad.

5. No hay que tirar piedras contra nuestro propio tejado. Es decir, no podemos rebajar nuestras tarifas como si esto fuera un mercadillo al mejor postor. Sé que hay muchos clientes sin escrúpulos, pero también los hay muy buenos. Así que haz los deberes y empieza a encontrar buenos clientes. Que no te dé miedo pedir; para negociar siempre hay tiempo.

6. Debemos tener un poco de pudor al preguntar en público. No es malo pedir ayuda y yo lo hago cuando lo necesito. Pero una cosa es suplir una carencia terminológica y otra muy diferente demostrarle al mundo entero que no te has molestado en buscar o que no sabes cómo hacerlo. Por ejemplo, utiliza el famoso «define:xxxx» de Google. De esta manera podrás saber el significado de una palabra, o una oscura acepción. Cuando llegue el momento de preguntar, podrás indicar exactamente la expresión que buscas en tu idioma.

7. No podemos entregar nuestras traducciones sin revisarlas. Se nota mucho que no has pasado el corrector ortográfico cuando se te escapa un «als» en vez de un «las». Obviamente hay muchas cosas que el corrector no te señalará (véase De pautas y putas), pero los errores de tecleo que dejan la palabra ininteligible te los subsanará.

Creo que lo dejo ahí de momento. Si se os ocurren más puntos negros que deberíamos evitar todos por el bien de nuestra profesión, no dudéis en escribir, que reabriré el tema cuando sea necesario.

P.

Acaba de cascar mi monitor TFT de 17 pulgadas que tan fielmente me ha servido durante los últimos cinco años. De repente se ha puesto a parpadear (ahora ves, ahora no ves) y eso es todo.

Afortunadamente ayer recibí mi último maquinón. Reconozco que no estoy a la última en teléfonos móviles, ni en cámaras de vídeo o fotos, ni nada de eso, pero los ordenadores me traen por la calle de la amargura: casi siempre estoy a la última en hardware; el software es harina de otro costal y en ese no cambio hasta que los programas están comprobados, son fiables y les han quitado los principales agujeros. Por ejemplo, sigo usando mi Office 2000 con plenas garantías.

Mi nuevo maquinón tiene 4 GB de RAM, un disco duro de 500 GB, un procesador cuádruple… En fin, ya os hacéis a la idea. Y con él también venía una preciosa pantalla TFT NO panorámica de 19 pulgadas. Así que he cambiado las pantallas y sigo con el ordenador viejito, que no pienso echar de su sitio hasta este fin de semana.

P.

Cambié de neurólogo (no me gustaba la anterior) y conseguí una cita para el 14 de mayo en vez de el 30 de octubre. Cuando entro, me pide unos momentos para leer mi historial. Lo primero que pregunta es ¿B12 baja?

Mira las resonancias, hace más pruebas por su cuenta, es simpática pero, sobre todo, me ordena un tratamiento sustitutivo de B12. Esta primera semana tengo que ir a pincharme todos los días. Empecé el viernes por la tarde y ya llevo tres inyecciones.

Aunque me ha advertido que tardaré unos 6 meses en ponerme bien, yo empiezo a sentirme mucho mejor: tengo más energía, me canso menos, ando con mayor estabilidad, se me han regulado varias actividades mecánicas del cuerpo, tengo la piel más bonita… Obviamente, debía estar muy necesitada de B12.

Una cosa que me ha llamado muchísimo la atención es que he vuelto a soñar. De hecho, vi un puente chino envuelto en niebla/contaminación que llevo varias horas buscando para enseñárselo a mi marido y he llegado a la tristísima conclusión de que era un sueño. Sigo buscándolo a ratos y nada, no lo encuentro. (Ni por Google, ni en el historial de mi navegador, ni en ningún lado. Mi puente se ha esfumado en la niebla que lo cortaba.)


Mi buen estado me permite sonreír ante este dislate también oriental. Aquí en España no existen los rescatistas, sino que son los equipos de rescate. Se suele hablar de supervivientes y no sobrevivientes. Lo de remover los escombros me ha dejado lívida: por un momento me he imaginado una gran coctelera (Mover algo, agitándolo o dándole vueltas, generalmente para que sus distintos elementos se mezclen. Real Academia Española © Todos los derechos reservados).

Total, la noticia podía haber sido un poco más elegante:

En Chongqin, dos escuelas primarias se colapsaron. Los equipos de rescate han retirado los escombros para buscar supervivientes.

P.

Leo ayer una queja sobre un buen cliente que ha dejado de serlo: lleva un retraso de un par de meses para pagar las últimas facturas. El autor del mensaje pide ideas para conseguir que le paguen. La empresa está en Estados Unidos y se hace imposible esperar a los responsables a la entrada.

Surgen varias recomendaciones, más o menos suaves, más o menos firmes, y me llama poderosamente la atención la reacción del autor: no quiere denunciar su caso ante el Better Business Bureau o cualquiera de las listas de prácticas de pago porque es un buen cliente y le paga buenas tarifas, aunque no parezcan recibir sus mensajes exigiendo el pago de las facturas atrasadas…

Vamos a repasar algo muy básico: ¿qué es un buen cliente?

Los buenos clientes dependen del traductor y de la agencia o cliente directo. Entre ambos se ponen de acuerdo en una serie de puntos clave.

1. Tarifas
A menudo leo «es un buen cliente, pero las tarifas son bajas»… No, no y no. Las tarifas dependen del traductor, de su capacidad para negociarlas y de sus tragaderas. Me explico: si pido 10 y me ofrecen 6, y lo acepto, las tarifas bajas sólo son achacables a mis ganas de aceptarlas. Cuando se me ofrecen tarifas bajas, siempre me queda un as en la manga con la agencia: decirle que no, muchas gracias. Sé que a los traductores nos da ictericia decir que no, pero a veces es necesario.

2. Pagos
Otra de las marcas de un buen cliente pasa por los plazos de pago. Es importante que se cumplan a rajatabla, de manera que pueda confiar en un dinero fijo para pagar la hipoteca, el plazo del coche, etc. Personalmente doy siempre los 30 días de rigor, pero no me importa admitir 45 días si la máquina de la agencia está engrasada de esa manera. Además del plazo, queda por saber si prefieren una factura por proyecto, o prefieren una única factura mensual… Esto suele ser cuestión de tiempo y comodidad: con los clientes más nuevos, emito facturas por proyecto; con los clientes con los que llevo más tiempo, emito facturas a final de mes o cuando tengo una cantidad medianamente interesante.

3. Trato
Y después de estas dos consideraciones, viene una de las más importantes para mí: ¿son agradables? ¿Los plazos son razonables? ¿El trabajo es interesante? Es importante colaborar con alguien que te resulte amable, te ayude a resolver las dudas y se interese por la calidad de lo que haces.

Para mí estas tres condiciones son sine qua non. Si falta alguna de ellas, para mí se deshace la posibilidad de colaboración, porque las relaciones con nuestros clientes se basan en la mutua confianza. Esto no quita la posibilidad de que algún buen cliente se retrase con los pagos. Eso pasa hasta en las mejores familias. Lo realmente demoledor es que ni siquiera contesten a tu mensaje sobre el retraso.

P.

Desde el miércoles no se ha vuelto a trabajar en la comunidad de Madrid hasta el lunes. Día del Trabajo, Fiesta de la Comunidad, puente… Y de puente a puente porque me lleva la corriente: el día 15, jueves, es San Isidro. El día 14 tengo cita con mi neurólogo. A ver si hay suerte y le puedo convencer de mi teoría de la B12, porque yo me encuentro mejor.

Vivir cerca de la plaza de toros de Las Ventas es un auténtico martirio durante las fiestas de San Isidro. Hasta las 8 de la tarde, aproximadamente, se pegan los foráneos por dejar el coche aparcado en una calle sin parquímetros ni estacionamiento regulado, ni nada de nada. En mi calle sólo hay árboles y, a veces, algún coche en doble fila (no hay muchos porque es una calle estrecha).

El viernes 16 volverá a ser fiesta… Esto me recuerda a las huelgas japonesas, en las que se trabaja más para superar la cuota de productividad y poner a la empresa en un aprieto… Igualito. :)

P.