Archivo de Agosto 2008


Anunciado como el libro de moda, estas 700 páginas llegan arropadas por dos títulos adicionales y la muerte de su autor al terminar la trilogía.

Stieg Larsson murió de un ataque al corazón a poco de acabar su trilogía «Millennium». Este periodista sueco de 50 años no podrá devaluar jamás lo que ha escrito, que no ha sido poco. Nunca podrá hacer segundas partes (que jamás fueron buenas) para ganar dinero o comprarse una proverbial casita de playa… (Aunque leo con pena que tenía pensadas cuatro novelas adicionales…)

Parto de la base de que este es sólo el primer volumen, que lo empecé con desgana, :) que lo compré por la cubierta (un día os hablaré de algunos de mis mejores hallazgos basados en la estética pura y dura) y que me costó mucho trabajo cerrar cuando lo terminé, sabiendo como sé que sus páginas están contadas.

En las 10 o 12 primeras páginas nos describe toda la base sobre la que desarrolla el libro, dos historias que se fusionan y que dan cimiento a esos hombres que no amaban a las mujeres, título del que no eres plenamente consciente, aunque siempre lo tienes ahí, acechándote.

Por cierto, pasa algo muy curioso con el título:

Del sueco «Män Som Hatar Kvinnor» (Los hombres que odian a las mujeres) pasamos a los hombres que no amaban del español, a «The Girl with the Dragon Tattoo» (La chica del tatuaje del dragón) del inglés.

:) Claro, que el segundo título de la trilogía es mucho más prometedor en español, «La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina», en vez de los blandos títulos en sueco e inglés: «Flickan som lekte med elden» y «The Girl Who Played With Fire» (los dos significan «La chica que jugaba con fuego»). Del tercero ya os hablaré, porque tiene tela.

Es novela negra y trabajo de investigación. Es insidiosa, se te va metiendo debajo de las uñas poco a poco, es triste, hay un puro abandono de todo lo que nos resulta más querido. A veces parece que es un juego de «piensa mal y acertarás», aunque en este caso casi siempre te quedas corto. A pesar de lo que acabo de escribir, hay algo natural en la historia. Lo expone como quien escribe una descripción de un hospital. Hay asepsia y limpieza, pero jamás hay desapego. Quizá sea por el frío y la nieve, que ayudan a compartamentalizar el horror. No tengo ni idea.

Y no voy a contar nada más sobre la novela, porque no quiero reduciros el placer de descubrirla.

P.

Viendo que algo andaba mal (su dirección), nuestra amiga volvió a escribirme. Hoy. Varias veces.

Tome nota de que mi dirección correcta es adriana_lesova@hotmail.com

:) Cuidadito todo el mundo.

P.

P.D.: otra dirección de esta chica: adriana_lesova@macroconsulting.com


En serio, ¿nadie les ha dicho que Berna es la capital de la Confederación Helvética y Patrimonio de la humanidad?

Por otro lado, quizá sólo sea menosprecio hacia el gourmet que se vino a comer a El Bulli de Ferrán Adriá y desapareció sin más… Bueno, sin pagar la cuenta. Y ni una mísera denuncia, oyes.

P.

P.D.: tengo un dislate, tan mayúsculo, que aún lo tengo que digerir. Pero que sepáis que ahí está.

Recibo esta mañana un mensaje que dice lo siguiente:

Me pongo en contacto con su empresa porque llevo casi cinco años trabajando como autónoma y me gustaría ofrecer mis servicios a otras agencias de traducción.

Traduzco del francés al inglés y también ofrezco servicios de edición y corrección.

¿Pide que sus traductores completen un formulario? ¿Pide pruebas o muestras de traducción? ¿Qué baremo de tarifas suele barajar?

Algunos colegas míos también quieren ofrecerle sus servicios. ¿Qué otros idiomas necesita?

Dígame si quiere que le envíe mi currículo.

Gracias por su interés.

Un cordial saludo,

Adriana Lesova
Traductora FR-EN
Montreal, Quebec, Canadá
E-mail adriana_lesova@videotron.ca

Estoy acostumbrada a recibir este tipo de mensajes, pidiendo trabajo (no sé en qué mierda de directorio de agencias me han metido), así que le he contestado lo siguiente:

Por favor, visite mi sitio web, justo donde dice: «Traduzco exclusivamente al español, mi lengua materna». Eso quiere decir que no subcontrato.

Mucha suerte,

P.
———————–
Pilar T. Bayle
Traductora EN-ES Translator

Mi sorpresa ha sido recibir el siguiente mensaje acto seguido de mi servidor:

This is the mail system at host hl20.dinaserver.com.

I’m sorry to have to inform you that your message could not be delivered to one or more recipients. It’s attached below.

For further assistance, please send mail to postmaster.

If you do so, please include this problem report. You can delete your own text from the attached returned message.

The mail system

: host mx.videotron.ca[24.201.245.37] said: 550 5.1.1 unknown or illegal alias: adriana_lesova@videotron.ca (in reply to RCPT TO command)

Claro, ya me he rascado la cabeza y me he ido a Google. La tal «adriana» manda virus, así que cuidadito.

P.




Y con esa cara, ¿qué se puede esperar?

P.

Soy mujer y me molesta profundamente el uso y abuso de nuestro idioma para caracterizar un objeto o tema de manera genérica, cuando el objeto o el tema no son de fácil catalogación.

Ayer escucho en la tele, varias veces, violencia machista en referencia a la muerte de una mujer a manos de su pareja.

En la España de las grandes libertades, donde se permite el matrimonio homosexual, me resulta insultante el uso tan excluyente de la violencia que se da en el marco de una pareja. Tal y como lo dicen, con ese machismo que suena a escupitajo, parece como si el hombre fuera el único capaz de ejercer fuerza bruta, cuando en realidad el término violencia doméstica caracteriza muchísimo mejor el ámbito donde se da este tipo de violencia, y no excluye ninguna de las posibles combinaciones: hombre sobre hombre, mujer sobre mujer, hombre sobre mujer y mujer sobre hombre. Esas son todas las combinaciones posibles según nuestras leyes.

Si se sigue hablando de violencia machista, tendremos que incluir en el grupo a la gran mayoría de los asesinos más asexuados de todos: los asesinos en serie, más que nada porque suelen dedicarse a las mujeres y suelen ser hombres…

En todo esto, en realidad, tengo una teoría, como siempre. Estamos pasando de un movimiento de péndulo del extremo X al extremo Y. De una actitud desdeñosa hacia las mujeres, hemos pasado al extremo opuesto. De ahí que surjan cosas como «miembra», que me parece ridículo de todo punto. Estamos pasando de una época centrada en los hombres a una época centrada en las mujeres. Y los excesos jamás son buenos. De ahí que ser feminista, actualmente, no pase por lograr la total equiparación laboral/social de hombres y mujeres, que sería el verdadero feminismo.

No obstante, como somos mejores que nadie (donde dije mejores, quise decir «mejoras»), sale esto en un periódico:


¿No os he dicho nunca que tengo muchas ganas de ver a un hombre embarazado? ¡Ah! ¿Que no pueden? Pues va a ser que con la ley del aborto se refieren a la salud sexual y reproductiva exclusivamente de las mujeres…

Y por última vez: las personas no tenemos género; tenemos sexo.

P.