Hace un par de días, me he enterado de que el diccionario de la Real Academia ha admitido «almóndiga». Como no podía creer lo que leía, tuve que hacer la búsqueda de marras. Aquí lo tenéis, en toda su gloria.
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Como habréis visto, no hay por ninguna parte un caveat que indique que la palabra es una incorrección como la copa de pino. Sólo hay una discreta indicación de desuso y vulgaridad.
Llegados a este punto, pensé que la Real Academia había decidido ser democrática de una vez por todas y me lancé a buscar «cocreta», pero no existe. No existe en el diccionario, pero sí existe en la vida real. Aún recuerdo con hilaridad una visita el año pasado a un restaurante de postín en el que me ofrecieron «cocretas de cangrejo». Ni que decir tiene que no he vuelto a ir.
Así que estamos en el reinado de las almóndigas pero la humilde cocreta de Encanna de Martes y 13 no ha llegado a alcanzar categoría académica. Quizá sea mejor así, porque alcanzar empaque para entrar en el diccionario actualmente significa perder empaque como palabra.
Una bisabuela mía decía «Lo sé dicil de tres maneras: endición, indición e inyección». Me parece peculiar que admitan la forma correcta y sólo una de las incorrectas. Es robarnos un poco de nuestro folklore.
P.
P.D.: sigo por aquí, pero poco. :)


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