Se termina noviembre, que nos deja el tema tan manido de las tarifas. Esta vez no tiene que ver con cantidades o reventones de mercado, sino con algo básico y fundamental: quién establece las tarifas.
Ando harta de escuchar que tal o cual agencia son mejores o peores clientes por las tarifas que ofrecen. Y este tipo de charla no es mala, pero choca frontalmente con la mentalidad que debería tener un traductor: somos empresas y nadie nos debe dictar los precios; los ponemos nosotros.
Ninguno de nosotros va al mercado y le ofrece un precio al pescadero**, ¿verdad? «Ese atún, ese lomito de atún tan bonito me lo llevo por 9 euros el kilo, ¿hace?». Si se lo hiciera a mi pescadero, que lo vende por 12 euros el kilo, creo que resonarían sus carcajadas por todo el barrio.
Así que esta es la primera lección para todos los traductores, nuevos y profanos: tenemos que empezar a adoptar una mentalidad corporativista. Nosotros fijamos las tarifas, no la agencia de turno.
P.
**Por consejo de mi acupuntora, me he despedido de la carne hace unos 10 días. Ahora tomo pescado exclusivamente. :)

Entradas (RSS)
Diciembre 3rd, 2007 a las 6:21 pm
Quizá no haya mentalidad de emprendedores, porque cuando te pones por cuenta propia tú eres el dueño de tu negocio. Es algo muy importante. Tienes que luchar por tus intereses. También he notado que algunos traductores tienen una especie de pudor en llamar a lo que hacen “negocio” o incluso “trabajo”, como si la traducción fuera una actividad espiritual o casi mágica que te recompensa en sí misma.
Quizá sea debido una mentalidad de antiguo hidalgo español: el dinero ensucia y envilece y entonces vamos a trabajar gratis, o al síndrome del becario perpetuo: esto lo hago como hobby y para ganarme unas pelillas, total mientras siga en casa de mis padres…
Diciembre 3rd, 2007 a las 9:37 pm
jajajajajajjjjjj Genial, Óscar. ¡Cuánto me alegro de que vuelvas por tus fueros! Estuvo medio tristón hasta que has vuelto… :)
P.
Diciembre 3rd, 2007 a las 11:08 pm
Contento de estar de nuevo por aquí, dando caña ;)
Diciembre 4th, 2007 a las 5:41 am
:) Imagino que mucho mejor, además. Un día os contaré…
P.
Diciembre 12th, 2007 a las 6:43 am
Completamente de acuerdo. Lo mismo deberíamos hacer los ilustradores
Diciembre 12th, 2007 a las 10:40 am
Pues claro que sí, 4ojos. Todos los profesionales liberales tenemos derecho a establecer nuestras tarifas. ¿Por qué cuando vamos al médico privado pagamos sin rechistar y a un ilustrador o un traductor les intentamos poner cortapisas?
Me alegro de verte :)
P.
Febrero 19th, 2008 a las 4:47 pm
Vaya por delante que yo podría firmar todos tus posts que tratan sobre tarifas, empresa, etc. Tenemos la misma visión. Pero somos minoría. Por lo menos yo tengo esa sensación. Por regla general los traductores no trabajamos por amor al arte, pero son muchos los que están a un paso de hacerlo. He oído en infinidad de ocasiones aquello de «esta traducción me la pagan muy mal, pero es un tema que me gusta mucho». Como si esa fuera la excusa perfecta. Me explotan, pero me divierto.
También es cierto, que ahora el que llega a mileurista prácticamente ha triunfado laboralmente, un traductor mediocre a poco que se esfuerce supera esa cifra, con lo que si se compara con sus conocidos, verá que gana más que los demás.
Otro punto a destacar es que dentro del colectivo traductor hay un gran componente de «bohemia», «hipismo» y «alternativismo». Parece que nosotros debemos malvivir por el bien común, trabajar gratuitamente para unas ONGs cuyos dirigentes se llenan bien los bolsillos, difundir la cultura a nuestra costa, etc. Me revienta que por el hecho de ser traductor no pueda aspirar un día a comprarme un Porsche, por ejemplo.
Ricard
Febrero 19th, 2008 a las 5:09 pm
:) Desgraciadamente, ni la mentalidad corporativista abunda, ni los dos dedos de frente, ni la gente que prescinda de su padre y de su madre… Hay una concepción generalizada, en efecto, de que lo nuestro es como la medicina alternativa: muy bonito, pero no vale para nada. Desgraciadamente, solemos quitarle hierro a nuestro propio trabajo por no aburrir, porque a los no iniciados las conversaciones sobre el idioma (propio o ajeno) se la refanfinfla… Pero propongo un BOICOT que ya he propuesto muchas veces. Cuando vayas a comprar algo para tu casa (sartenes, exprimidor, lo que sea), mira las etiquetas. Si el español/inglés (los idiomas que puedas juzgar) están mal escritos, suelta lo que sea en la estantería y busca otro producto. Quizá te salga un poco más caro, pero estarás protegiendo a tu propia especie… :D
P.